El día en el que Maxi Iglesias se enfrentó al tramo de rallys más mítico de la Historia Una de las grandes pasiones de Maxi Iglesias son los coches. De hecho, el actor de series como Velvet o Física o Química se ha puesto muchas veces el mono de piloto para trazar curvas en muchos circuitos. Sin embargo, el reto es aún mayor cuando el trazado es el de un rally. Y no cualquiera, uno de los más difíciles del mundo, como es el Col del Turini, un puerto de montaña estrecho, técnico y despiadado que forma parte de la historia del Rally de Montecarlo.Hay lugares que trascienden el automovilismo y se convierten en leyenda. En el mundo de los rallys, pocos nombres despiertan tanto respeto como el Col del Turini, el tramo más mítico y peligroso del Rally de Montecarlo. Situado en los Alpes franceses, este puerto de montaña acumula décadas de historia dentro del Mundial de Rallys. Sus más de 1.600 metros de altitud, sus decenas de curvas de herradura y su asfalto imprevisible lo convierten en un desafío técnico de primer nivel.Este no es un tramo cualquiera. Su fama se basa en las curvas de herradura, su asfalto cambiante y las condiciones extremas que pueden aparecer sin previo aviso. Durante décadas, este puerto ha sido juez y verdugo de pilotos profesionales, convirtiéndose en símbolo del desafío puro del rally.Su leyenda se forjó especialmente en el Rally de Montecarlo, una de las pruebas más antiguas y prestigiosas del calendario, donde la combinación de hielo, nieve y asfalto seco obliga a una precisión absoluta en cada metro recorrido.Por su parte, Maxi Iglesias es uno de los famosos que más claro ha dejado su pasión por los deportes de motor, en especial, por el automovilismo. No es la primera vez que le vemos subido a uno de los modelos de Seat recorriendo diversos circuitos. Sin embargo, un tramo de rally son palabras mayores.Maxi Iglesias aprueba con nota el reto del Rally de MontecarloPara demostrar su pericia como piloto, el programa Centímetros Cúbicos le propuso al actor el siguiente reto: ser capaz de subir y bajar el tramo como un auténtico piloto al volante del Seat Ateca, marca de la que era embajador.A lomos de este SUV, con su modo nieve preparado para este terreno, el actor tuvo que completar un recorrido de más de 20 kilómetros entre subida y bajada, enfrentándose a una carretera estrecha, repleta de curvas enlazadas y con muy poco margen de error.Lejos de ser una actividad solo lúdica, este tramo exige una concentración total, tal y como le aconsejó el copiloto Luis Moya antes de que Maxi Iglesias se montase en el coche. Como hemos dicho, el recorrido supone tener mucha precisión en cada giro y sangre fría para gestionar la velocidad en un entorno donde cualquier fallo puede tener consecuencias.A pesar de la falta de experiencia profesional en rallys por parte del actor, podemos decir que ha pasado el examen con nota. Tal y como se puede ver en el programa, Maxi Iglesias clavó los desniveles, las frenadas, la entrada a curvas con visibilidad limitada y todo ello sin un ápice de nerviosismo.El reto no era fácil, ya que, a diferencia de un circuito, en el Col de Turini no hay escapatorias amplias ni margen para improvisar porque el mínimo error puede hacer que caigas por un precipicio.Iglesias no busca hacer un tiempo. Y eso es precisamente lo interesante. Su objetivo es sobrevivir al tramo, entenderlo y, sobre todo, disfrutarlo sin perderle el respeto. Porque si algo enseña el Turini es que no estás tú contra la carretera: estás negociando con ella.