A pesar de este espectacular crecimiento en los últimos cinco años, España no es el país europeo con más ventas de vehículos propulsados por GLP (Gas Licuado de Petróleo). Italia ha llegado a alcanzar un 41% de las ventas de vehículos nuevos propulsados por GLP, seguida por Polonia que llega hasta el 46,55% teniendo en cuenta los modelos nuevos de fábrica y las conversiones realizadas en vehículos ya con un cierto uso. Dada la situación actual de subida de precios de los combustibles tradicionales, el GLP puede suponer un ahorro de hasta el 50% frente a la gasolina o el gasóleo, además de sumar la autonomía de los dos combustibles, el gas y la gasolina, con lo que se puede llegar en algunos casos a los 1.600 km de autonomía. El GLP procede principalmente de la extracción de gas natural, no es tóxico y no contiene ni plomo ni benceno. La tecnología GLP o Autogás, como también se conoce, está considerada como energía verde por la Unión Europea, ya que reduce las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en un 68% y las partículas contaminantes hasta en un 100%, según datos de la Asociación Europea de Gas Licuado. Además, contribuye a la reducción del efecto invernadero al disminuir las emisiones de CO? en un 14% y reduce los niveles de ruido del motor en torno a un 50%. Por marcas Dacia es la líder en esta tecnología, con más de un millón de unidades vendidas en todo el mundo y, solo en España más de 150.000. Desde 2017 la marca del Grupo Renault es líder del mercado nacional de este combustible y en el primer semestre de 2026 ha conseguido una cuota de mercado de 80% de este combustible, aunque también otras marcas que comercializan de fábrica modelos adaptados a GLP y es posible realizar la transformación en vehículos que ya tienen años de uso. La conversión a GLP para conseguir la etiqueta ECO Es la forma más fácil para conseguir la ansiada calificación medioambiental eco pero no todos los coches que pueden convertirse a Autogás pueden obtenerla. Solo la conseguirán los vehículos de gasolina matriculados a partir de 2006 que cumplan las normativas de emisiones EURO 4, 5 o 6, es decir, los que ya tienen etiqueta C. También los diésel matriculados a partir de 2015 y que cumplan la EURO 6, también con etiqueta C. Algunos vehículos con etiqueta B también se pueden pasar a GLP pero no obtendrán la etiqueta ECO. Esta conversión tiene un coste de alrededor de los 3.000 euros y debe ser realizada por un taller especializado que también se encargará de todos los trámites burocráticos, tanto la homologación de la instalación, como la obtención del nuevo distintivo ECO de la DGT. Los cambios "visibles" de la transformación son la instalación de un depósito auxiliar para el GLP, normalmente colocado en el hueco de la rueda de repuesto, una nueva boca de llenado junto a la de gasolina, y un interruptor en el salpicadero que permite alternar el funcionamiento entre gasolina y GLP. Luego están todos los elementos mecánicos como tuberías, sensores, inyectores y una nueva centralita electrónica, que son tan evidentes. Su uso no implica ningún conocimiento especial ya que el sistema siempre elegirá funcionar de la manera más eficiente. La única desventaja es una ligera pérdida de potencia, en la mayoría de los casos inapreciable para la mayoría de los conductores, cuando funciona con GLP con respecto al rendimiento con gasolina.