El autogás, también conocido como GLP, gana peso en España como solución inmediata para reducir emisiones y costes en el transporte. En pleno despliegue de las Zonas de Bajas Emisiones y con una presión creciente sobre conductores y empresas, esta alternativa permite adaptar vehículos actuales sin necesidad de sustituirlos, con beneficios económicos y medioambientales desde el primer día.Según la compañía Gasib, especializada en la comercialización de GLP bajo la marca de Cepsa, la transformación de vehículos a este combustible se está consolidando como una de las opciones más eficaces para acceder a la etiqueta ECO y cumplir con las nuevas normativas urbanas. Una solución inmediata para la etiqueta ECO La principal ventaja del GLP es su capacidad para convertir vehículos con etiqueta C —e incluso algunos con etiqueta B— en ECO mediante un proceso técnico conocido como retrofit. Esta adaptación permite a los conductores mantener su coche actual y, al mismo tiempo, acceder a beneficios como la libre circulación en zonas restringidas o ventajas fiscales. En el caso de flotas profesionales y transporte pesado, el proceso va un paso más allá con la denominada remotorización, que consiste en sustituir el motor diésel por uno nuevo preparado para funcionar íntegramente con autogás o bioautogás. Esta opción permite renovar vehículos sin reemplazarlos por completo, reduciendo la inversión necesaria, indican desde Gasib. Ahorro económico desde el primer día El factor económico es otro de los grandes impulsores de esta tecnología. El precio medio del GLP se sitúa actualmente en torno a los 0,93 euros por litro, frente a más de 1,50 euros en el caso de la gasolina. Esta diferencia se traduce en un menor coste por kilómetro recorrido y en ahorros inmediatos para particulares y empresas. La instalación de un kit de GLP en un coche de gasolina o diésel oscila entre los 1.500 euros y los 3.000 euros (depende del número de cilindros y la complicación del montaje y las horas de mano de obra). En un vehículo diésel el proceso va a resultar algo más caro y su instalación es algo más complicada, de ahí que lo más normal es convertir coches de gasolina a GLP y no convertir un diésel a GLP. Dependiendo del tipo de vehículo, la instalación del GLP se puede amortizar en un rango de entre 30.000 y 50.000 kilómetros. Sobre todo compensa si realizas muchos kilómetros al año, señalan desde el Real Automóvil Club de España (RACE). Menos emisiones y mejor calidad del aire El impacto ambiental también es significativo. El uso de GLP permite reducir en torno a un 20% las emisiones de CO2 respecto a los combustibles tradicionales. Además, disminuye hasta un 99% otras partículas contaminantes y reduce notablemente los óxidos de nitrógeno (NOx), especialmente en comparación con el diésel. Este recorte de emisiones resulta especialmente relevante en entornos urbanos y en flotas con alto kilometraje, donde el impacto acumulado es mayor. Red de repostaje consolidada Uno de los factores clave para la adopción del GLP es su disponibilidad. En España existen ya más de 970 estaciones de servicio con suministro de autogás, lo que garantiza una cobertura suficiente en todo el territorio. Además, los vehículos adaptados cuentan con dos depósitos —el original de gasolina y el de GLP—, lo que incrementa la autonomía total y reduce la necesidad de paradas frecuentes, una ventaja especialmente valorada en actividades logísticas y de reparto. Transformación sencilla y regulada El RACE puntualiza que es fundamental que realices la conversión del coche en GLP con un kit de conversión en un taller especializado u oficial que esté homologado por Industria. Se encargará también de pasar la ITV antes de entregarte el vehículo. Se puede convertir un coche diésel a GLP, al igual que un coche de gasolina, con los siguientes pasos: 1-Colocación del depósito: se suele colocar en la rueda de repuesto. El depósito de GLP no sustituye al de combustible, es otro completamente diferente. El usuario no lo puede manipular, solo el taller especializado. Los depósitos de GLP tienen una capacidad de entre 35 y 150 litros aproximadamente. 2-Instalación de la boquilla de llenado de GLP cerca de la boquilla de la gasolina o el diésel. Si viajas por Europa tendrás que comprar adaptadores ya que no es la misma en todos los países. 3-Montaje de las tuberías por donde va a circular el gas desde el depósito hasta el motor. 4-Instalación del conversor: un tanque especial convierte el líquido en gas, que es el estado en el que va a entrar al motor. Se ubica en la zona delantera del propulsor. 5-Colocación de la rampa de los inyectores para el GLP. Son diferentes que los inyectores por donde se mete la gasolina en el motor. 6-Instalación de los sensores que miden, entre otros parámetros, la cantidad de GLP que queda en el depósito. Éste se puede comprobar en el interior del vehículo con un botón en el que también se puede seleccionar si se conduce consumiendo gasolina o GLP. 7-Sustitución de la centralita que regula y calibra la inyección de gasolina y GLP. Hay que solicitar el cambio de distintivo ambiental a la Dirección General de Tráfico. Pero para beneficiarse de la etiqueta ECO, el vehículo debe cumplir con la normativa Euro 4 o superior en el caso de gasolina, o Euro 6 en diésel adaptados. El papel del GLP en la descarbonización En el transporte pesado, la remotorización se presenta como una herramienta clave para avanzar hacia la descarbonización sin necesidad de renovar completamente las flotas. Esta solución permite alargar la vida útil de los vehículos y reducir la dependencia del diésel. En este ámbito, compañías como BeGas están desarrollando motores específicos de GLP, mientras que acuerdos industriales con fabricantes como Herko ya han permitido poner en circulación camiones impulsados íntegramente por autogás en distintas ciudades españolas. Según el consejero delegado de Gasib, Filipe Henriques, esta tecnología permite a conductores y empresas adaptarse a las nuevas exigencias medioambientales "sin renunciar a su vehículo actual" y acelerar la transición energética con una inversión mucho menor.