Los coches modernos están llenos de piezas que pasan desapercibidas para la mayoría de conductores, pero que son fundamentales para que el vehículo funcione correctamente. Algunas no necesitan un mantenimiento continuo, por lo que es fácil olvidarse de ellas hasta que, de repente, comienzan a dar problemas. Un buen ejemplo de esto es el filtro de polen, un componente que parece funcionar correctamente pero que de un día para otro empieza a fallar.El filtro de polen o de habitáculo es un elemento que normalmente se sitúa detrás de la guantera del copiloto y que se encarga de que no entre polvo, polen y otros alérgenos en el interior del coche. En definitiva, se puede decir que gracias a esta pieza, el aire que respiran los ocupantes del vehículo es mucho más limpio. Cuándo cambiarlo El problema del filtro de polen es que, por su propia razón de ser, se va degradando poco a poco. Es decir, se encarga de atrapar toda la suciedad posible para que no entre al motor, pero todos esos restos se van acumulando, generando malos olores y reduciendo el flujo de aire. Desde el RACE explican que si no se cambia el filtro de polen es muy posible que aparezca el moho, lo que puede derivar en la aparición de enfermedades respiratorias. Aunque depende de cuánto, cómo y dónde se conduzca, la recomendación general es cambiar el filtro de polen cuando se realiza el mantenimiento del vehículo o, lo que es lo mismo, una vez al año o cada 10.000 kilómetros. Hay modelos que pueden resistir incluso hasta los 20.000 kilómetros, aunque lo más aconsejable es no apurar los tiempos.El filtro de polen del coche siempre avisa antes de fallar: señales de que debes cambiarlo urgentemente Además, es una pieza no demasiado cara y relativamente fácil de cambiar. En la mayoría de vehículos actuales, lo único que hay que hacer es abrir la guantera, sacar el cajón y buscar el filtro. Solamente retirando el panel y colocando uno nuevo en el mismo lugar, el conductor estará mejorando la calidad del aire que respira cuando se sienta delante del volante. Señales de fallo Dejando de lado las recomendaciones generales de los fabricantes, lo más importante es prestar atención a ciertas señales de alerta que indican que el filtro necesita ser sustituido. Desde el ADAC, la organización de movilidad más grande de Europa, destacan síntomas como el olor a humedad proveniente de las rejillas de ventilación o la rápida formación de vaho en las ventanas, lo cual indica acumulación de moho y pérdida de rendimiento en el filtro. Otra señal de que el filtro del habitáculo está obstruido es que el aire acondicionado y la calefacción expulsan muy poco aire o apenas se nota su efecto aunque los ventiladores estén a máxima potencia. Por último, los especialistas aconsejan cambiar el filtro si los ocupantes del vehículo sufren estornudos frecuentes o irritación en los ojos.