El FAP o filtro antipartículas es un viejo conocido de los coches diésel (obligatorio desde 2011 con la introducción de la norma Euro 5) y a la vez pesadilla y bendición de quienes conducen modelos con motor de gasóleo. Porque, si bien por un lado ayuda a reducir las emisiones, por otro requiere recorrer largas distancias para regenerarse y así justificar su presencia. De lo contrario, se pueden producir atascos, con el riesgo de una visita indeseada y costosa al taller. La pregunta, por tanto, es: ¿cómo se sabe que se ha iniciado la regeneración del FAP? Basta con mirar. Y escuchar Darse cuenta de si el FAP se está regenerando es cuestión de los sentidos: en primer lugar, por el aumento de las revoluciones, así como por una temperatura del aceite más alta de lo normal. Al mirar el cuadro de instrumentos, se obtiene una confirmación en tiempo real. El consumo instantáneo también aumenta ligeramente (no te preocupes, nada dramático ni demasiado prolongado), mientras que el escape adquiere un sonido ligeramente más grave. Eso es todo: la vista y el oído bastan con creces para saber si ha comenzado la regeneración del FAP y en qué momento. Regeneración del FAP: ¿cómo funciona? En primer lugar, partamos del significado: FAP son las siglas de filtro antipartículas y, como su nombre indica, se trata de un auténtico filtro compuesto por una rejilla cerámica de estructura alveolar, similar a un panal. Su función es atrapar las partículas sólidas de hollín, las llamadas PM (partículas), altamente nocivas y contaminantes. Los gases de escape limpios, por su parte, continúan hacia el final del conducto de escape. Un trabajo de filtrado que de vez en cuando necesita una limpieza, y es aquí donde comienza la regeneración del FAP. Aguas abajo y aguas arriba del filtro de partículas, hay dos sensores de presión diferencial que, como su nombre indica, sirven para determinar la presión de los gases de escape dentro del propio FAP. Cuando la diferencia de presión entre antes y después del FAP es excesiva, la centralita detecta que ha llegado el momento de iniciar el proceso de limpieza enviando gasóleo al interior del filtro, con el fin de elevar la temperatura de los gases de escape hasta unos 600 °C y quemar los residuos. Foto: Citroën Si bien queda claro cómo funciona el FAP, y cómo y cuándo se regenera, ahora hay que aclarar qué ocurre si la regeneración del filtro no ha tenido éxito. Esto puede ocurrir si se circula a baja velocidad, típicamente en ciudad, con mayor dificultad para alcanzar la temperatura de 600 °C, con el riesgo de que la regeneración dure más de lo previsto (incluso 20 minutos) o no llegue a completarse, lo que hace que se encienda el indicador del FAP invitándonos a continuar la marcha, a velocidades más sostenidas, para completar la regeneración. Si se ignora el aviso durante un tiempo, será necesario acudir al taller. En un motor en buen estado, la regeneración del FAP se produce cada 500 km aproximadamente, pero si se circula mucho por ciudad, puede reducirse hasta los 200-250 km. Por lo tanto, si quieres hacerle un favor a tu coche y alargar la vida útil de tu motor, no apagues el coche hasta que las revoluciones vuelvan a la normalidad.