Panel electrónico que avisa de la presencia de un radar.La incertidumbre sobre la posibilidad de haber cometido un exceso de velocidad detectado por un radar se mantiene necesariamente hasta que la Administración comunica oficialmente la sanción. Esto, por norma general, se hace mediante correo certificado al domicilio del titular del vehículo o, si se está dado de alta, a través de la Dirección Electrónica Vial (DEV). Conviene recordarlo desde el principio: la única forma de saber en el momento si un radar ha saltado es ver el destello del flash; todo lo demás llegará, si tiene que llegar, días o semanas después. Por eso, la mejor receta para no preocuparse es siempre la misma: respetar los límites de velocidad. Cuando se trata de radares móviles o fijos equipados con flash visible, el destello sigue siendo la señal más clara de que el exceso de velocidad ha sido registrado. Sin embargo, no todos los dispositivos emiten luz perceptible: los radares de tramo o algunos sistemas modernos trabajan sin fogonazo, por lo que no ver nada no garantiza que no haya denuncia. En cualquier caso, si no hay notificación administrativa, no existe sanción firme. ¿Cuánto tarda en llegar una multa de la DGT? Las multas por exceso de velocidad captadas por radares de la Dirección General de Tráfico (DGT) suelen tardar entre una y tres semanas en llegar a casa. Es el tiempo habitual que necesita la Administración para tramitar el expediente, identificar al titular del vehículo y enviar la notificación por correo certificado. Legalmente, el plazo máximo para notificar una infracción leve o grave es de tres meses; si se supera sin notificación válida, la sanción prescribe. Quienes estén dados de alta en la DEV suelen recibir el aviso antes, incluso en pocos días, ya que la notificación electrónica agiliza todo el proceso. Eso sí, una vez puesta a disposición, si no se abre en 10 días naturales se considera igualmente notificada, con todas sus consecuencias. Multas de velocidad de los ayuntamientos En vías urbanas, la competencia suele ser municipal y aquí los tiempos pueden variar más. Lo habitual es que una multa de un ayuntamiento tarde entre tres y cuatro semanas, aunque no es raro que el proceso se alargue hasta un mes o algo más, dependiendo de los medios y la carga administrativa de cada consistorio. Aun así, el marco legal es el mismo: tres meses para notificar infracciones leves y seis meses para las graves o muy graves. Si no hay notificación válida en ese plazo, la sanción también prescribe. El margen de error de los radares Una parte clave del sistema sancionador es el margen de error que se aplica a los radares antes de imponer la multa. La DGT descuenta 5 km/h en radares fijos y móviles hasta 100 km/h, o un 5% en velocidades superiores; en dispositivos móviles en trípode o vehículo, el margen suele ser algo mayor, llegando al 7%. Este ajuste es obligatorio y busca garantizar la fiabilidad de la medición, pero no debe entenderse como un colchón para correr más, sino como una corrección técnica. ¿Velocímetro o GPS? La manera fiable de respetar la velocidad Para evitar sustos, conviene saber a qué dato hacer caso. Los velocímetros de los coches siempre marcan de más: pueden indicar hasta un 10% por encima de la velocidad real, pero nunca menos. El GPS, en cambio, suele ofrecer una medición más ajustada porque calcula la velocidad a partir del desplazamiento real. La conclusión es clara: si el velocímetro marca el límite, en realidad se circula ligeramente por debajo, lo que aporta un margen de seguridad frente a radares y sanciones. Cómo comprobar si tienes una multa Para terminar, conviene recordar que no es necesario esperar a que llegue la carta para salir de dudas. Las sanciones pueden consultarse por Internet a través de la sede electrónica de la DGT, con DNI electrónico o certificado digital, en la aplicación miDGT o en el Tablón Edictal de Sanciones. Revisar estas vías de vez en cuando evita perder el plazo de 20 días naturales para beneficiarse del 50% de descuento por pronto pago.