Una vida gris Solo hay que darse una vuelta por cualquier ciudad para ver que nuestra vida se ha reducido a tres colores: negro, blanco y, sobre todo, gris. Y no, no me refiero al estado de ánimo, sino al color de los coches. ¿Dónde están los rojos vibrantes, los naranjas butano o el amarillo pollito?Ahora la tendencia es ir a los colores neutros. De hecho, solo hace falta meterse en la web de las marcas y querer personalizar un coche para ver la gama de colores que se ofrece. Como resumen: blanco, negro, gris y azul metalizado. Por suerte, algún valiente se atreve con un rojo.Es curioso cómo, de entre todos los colores, el gris es el favorito. Además, lo encontramos en todo tipo de modelos, desde utilitarios hasta SUV familiares, pasando por berlinas o coches premium. El gris es el rey, a pesar de ser un tono bastante aburrido.Los últimos datos ofrecidos por los concesionarios dicen que más del 25% de los coches que hay en España son grises. En sus muchas e indistinguibles variedades. De esta manera, podemos comprar un coche en plata, antracita, titanio, humo... Todos iguales de discretos y de previsibles.Hasta yo misma peco de tener un coche gris. Pero, antes de que me taches de hipócrita, déjame explicarme. Mi coche data del 2008, cuando el color gris para los coches empezaba a llegar y para las marcas era sinónimo de modernidad y tecnología. Y, sobre todo, es gris marengo; tiene un poco más de gracia.Los colores dicen mucho de los cochesNo vamos a mentir, el gris también tiene ciertas ventajas. No molesta, no destaca, no envejece mal. Es el color perfecto… si lo que quieres es no sentir nada. Por ejemplo, disimula muy bien la suciedad. Así que si te da pereza lavar el coche a menudo, quizá sea un buen color para ti. Además, dentro del mercado de ocasión tiene una mejor salida al tratarse (repetimos una vez más) de un color neutro. Nadie te va a decir que no elijas ese coche porque no le gusta el color.Por otro lado, es combinable. Es verdad que muchas veces, cuando vamos a comprar un vehículo, tenemos muy claro el color en el que lo queremos y sus acabados. Sin embargo, cuando no es así, el gris es el gran comodín. Y, además, combina con cualquier color de tapicería u otros extras que quieras poner.Parece que el coche ya no es lo que era. Antes era capricho, identidad, incluso un pequeño lujo emocional. Hoy es una decisión racional: consumo, etiqueta, cuota, reventa. Si nos ofrecen un coche rojo, azul o verde, buscamos pegas y al final elegimos lo que no molesta.Lo curioso es que, cuando ves uno diferente, te sigue llamando la atención. Señal de que el problema no es el color… somos nosotros.Nuestro coche dice mucho de nosotros y, hoy por hoy, solo gritamos que somos aburridos. Hasta el blanco y el negro transmiten elegancia y pureza.Es por eso que, si estás pensando en comprar un nuevo vehículo, mi recomendación es que te hagas con el color que te guste de verdad, ya que no vas a perder una fortuna el día de mañana si decides venderlo porque sea amarillo y no gris.Por su parte, ya hay marcas que están introduciendo colores distintos, aunque sea en una versión más apagada. Así que, si dudas entre gris… y ese color que te hace dudar un segundo más, ya sabes cuál es la respuesta.