Nissan, aliado de Renault, lleva tiempo empleando la tecnología e-POWER, pero hasta ahora la marca francesa había evitado utilizar motores de combustión como generadores de electricidad para recargar la batería en coches eléctricos. Sin embargo, eso está a punto de cambiar. La compañía gala está trabajando en una nueva plataforma destinada a modelos compactos y de tamaño medio, concebida principalmente para vehículos eléctricos, pero con la posibilidad de incorporar un pequeño motor que aumente de forma notable la autonomía total y con el que se dependa de una simple gasolinera. Tal y como hacen marcas chinas como Leapmotor, enrolada en Stellantis. La arquitectura RGEV Medium 2.0 prevé eléctricos con una autonomía máxima de 750 km en ciclo WLTP. Un modelo equivalente equipado con extensor de autonomía promete alcanzar hasta 1.400 km sin repostar. Renault habla de unas emisiones de menos de 25 g por cada 100 km, lo que permitiría a la compañía cumplir con unas normativas cada vez más estrictas en toda Europa. La modularidad de la plataforma hará posible ofrecer extensores de autonomía en múltiples carrocerías, incluidas berlinas y SUV. Llamativamente, Renault también menciona los monovolúmenes, lo que podría ser un guiño a un posible regreso de este tipo de vehículo algún día, después de que el Espace se transformara en un SUV. El concept R-Space Lab podría anticipar la vuelta de un monovolumen. Los futuros modelos basados en esta plataforma de nueva generación también llegarán con versiones 4x4 y una capacidad de remolque de hasta dos toneladas. Todos tendrán algo en común: carga ultrarrápida gracias a una arquitectura eléctrica de 800 V. Renault asegura que los modelos que lleguen a Europa a partir de 2028 podrán añadir una cantidad significativa de autonomía con sólo 10 minutos de carga. Idealmente, la compañía quiere recortar los costes de desarrollo hasta en un 40%. El trabajo ya está en marcha en Francia con productos que cubrirán los segmentos C y D, que actualmente representan el 30% de las ventas de la marca. Estas novedades forman parte de una “segunda oleada de vehículos” que también incluirá híbridos de nueva generación. De cara a 2030, Renault se ha marcado un objetivo ambicioso: quiere que todos los coches que venda en Europa sean híbridos o eléctricos, con la vista puesta en una gama totalmente electrificada en sólo cuatro años. Queda por ver si los clientes aceptarán esa capa extra de complejidad para combatir la ansiedad por la autonomía. En principio, debería ser así, sobre todo a la hora de poder repostar en poco tiempo y de forma sencilla en largos viajes, manteniendo la suavidad de funcionamiento de un motor eléctrico moviendo el coche.