El uso de las suscripciones se ha descontrolado tanto que a veces parece que necesitas un plan mensual para todo: música, películas, fútbol, F1, almacenamiento en la nube... En algún momento, la industria del automóvil vio todo eso y pensó: “¿Y por qué no con los coches también?”. BMW se convirtió en el ejemplo más señalado cuando experimentó en algunos mercados con funciones por suscripción, como los asientos calefactados y ciertas ayudas a la conducción. El hardware ya estaba en el coche, así que los propietarios solo tenían que pagar para desbloquearlo, pero a la gente no le hizo ninguna gracia pagar cada mes por un equipamiento que, técnicamente, ya era suyo. Los motoristas observaron todo esto con cierta preocupación. Las motos modernas ya van cargadas de electrónica. Hablamos de IMU de seis ejes, control de tracción, modos de conducción, Launch Control, gestión del freno motor, Quickshifter o control de crucero, por ejemplo. En cuanto esos sistemas dependen del software, la tentación de empezar a cobrar por ellos más adelante se vuelve muy real. KTM 790 Duke, ejemplo de tecnología por suscripción Así, en la KTM 790 Duke, diversas funciones se ofrecían como desbloqueos de software opcionales. Los usuarios simplemente tenían que pagar un extra para activar esas funciones. No era exactamente una suscripción, pero la idea se parecía lo suficiente como para incomodar a algunos aficionados. Por eso resulta interesante el momento en el que llega el último movimiento de MV Agusta. A partir del Model Year 2026, todas las motocicletas de la marca italiana saldrán de fábrica con su paquete electrónico completo activado. Sin desbloqueos por software. Esto significa que todo el conjunto de ayudas al pilotaje viene de serie: múltiples niveles de control de tracción, control de caballitos, Launch Control, gestión del freno motor, ABS en curva ligado a una IMU de seis ejes, varios modos de conducción (incluido uno personalizable), Quickshifter bidireccional y control de crucero. Motos como la MV Agusta Superveloce vienen de serie con una tecnología impresionante La decisión también llega en un momento llamativo para la marca. No hace mucho, MV Agusta tenía una alianza estratégica con KTM que daba a la firma austriaca una participación minoritaria y responsabilidades en partes de la red de distribución de MV. Esa relación ya ha terminado, y MV Agusta vuelve a marcar su propio rumbo bajo la familia Sardarov. Para los clientes, este enfoque tiene todo el sentido. Cuando ya estás pagando un precio premium por una moto prestacional, lo normal es esperar que la tecnología integrada forme parte del conjunto. Nadie quiere que, por ejemplo, el Launch Control dependa de una facturación. Dicho esto, es posible que en el futuro sigan existiendo servicios digitales opcionales. Cosas como conectividad con el smartphone, seguimiento GPS o servicios en la nube podrían encajar razonablemente en modelos de suscripción. Esas funciones no cambian cómo va la moto; simplemente añaden comodidad. Pero cuando se trata de lo esencial en cuanto a la experiencia de pilotaje, el mensaje de MV Agusta es inteligentemente simple: compra la moto, condúcela y utiliza todas las funciones con las que ha sido creada.