La Guardia Civil de Tráfico ha mostrado su preocupación ante el aumento del vandalismo en torno a los radares de velocidad en la Comunidad de Madrid. Cada día hay más dispositivos de la Dirección General de Tráfico que han sido cegados, atacados y, en definitiva, destrozados voluntariamente, lo cual compromete la seguridad vial y genera un coste económico importante.La AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil), a través de unas declaraciones recogidas por El Mundo, explica que despertar con varios radares fuera de servicio es una imagen cada vez más común en Madrid: "Lo han reparado y al día siguiente lo han vuelto a destrozar metiendo dentro el poste de una señal de tráfico". Guerra contra los radares Los delincuentes utilizan cualquier técnica que sirva para inutilizar los dispositivos de control de velocidad. El modus operandi no siempre es el mismo, ya que los radares amanecen cegados con pintura, rotos a pedradas o incluso con objetos y señales en su interior, lo cual impide su correcto funcionamiento. Todos estos ataques repetidos sistemáticamente han causado más de 200.000 euros en daños en la región. El elevado coste de la reparación, según la DGT, se debe a que los dispositivos actuales incorporan sistemas de reconocimiento, sincronización con satélites GPS, iluminación láser y, en definitiva, mucha tecnología. Aquellos que atenten contra los radares se enfrentan a penas de prisión de uno a tres años, según los artículos 263 a 267 del Código Penal.Los radares de la DGT aparecen destrozados una y otra vez en Madrid: los reparan y vuelven a vandalizarlos Radares más vandalizados Los atacantes han puesto el punto de mira en algunos de los radares que más multas imponen de la Comunidad de Madrid. El más vandalizado ha sido el radar fijo situado en el kilómetro 20,700 de la M-607 en sentido Colmenar Viejo. El límite de velocidad de ese tramo es de 80 km/h, pero lo que le ha hecho convertirse en un blanco recurrente es que está parcialmente oculto entre la vegetación, por lo que muchos conductores no lo ven y terminan recibiendo una multa. En la M-505, en el tramo entre Galapagar y El Escorial, un radar de tramo que se instaló en noviembre de 2024 fue vandalizado y todavía no se ha puesto en funcionamiento. También se han registrado ataques en el radar fijo del kilómetro 12,2 de la M-513 entre Boadilla del Monte y Brunete, y en un dispositivo situado en el kilómetro 12,500 de la M-505.