Un buque metaneroEl gas natural procedente de Rusia ha registrado un fuerte repunte en marzo hasta situarse en niveles que no se veían desde mayo de 2023, en un contexto marcado por el objetivo de la Unión Europea de eliminar progresivamente su dependencia energética de Moscú antes de 2027. España recibió ese mes un total de 9.807 gigavatios hora de gas natural licuado de origen ruso, lo que supone el 26,1% del total de suministros y prácticamente duplica las cifras del mismo mes del año anterior. El incremento del peso del gas ruso no impide que Estados Unidos y Argelia continúen concentrando la mayor parte del suministro. Ambos países aportaron en marzo cerca del 62% del total del gas natural llegado a España. Las importaciones desde Estados Unidos, íntegramente en forma de gas natural licuado, alcanzaron los 11.938 gigavatios hora, lo que representa el 31,7% del total mensual. Argelia, por su parte, suministró 11.373 gigavatios hora, equivalentes al 30,2%, combinando envíos a través de gasoducto y cargamentos de GNL. Pese a este liderazgo, la evolución del gas ruso introduce un elemento de tensión en la estrategia energética europea. El volumen registrado en marzo sitúa a Rusia como tercer proveedor del sistema gasista español con una cuota relevante, en un momento en el que Bruselas ha reforzado las medidas para reducir de forma progresiva las importaciones de hidrocarburos procedentes de ese país. La normativa comunitaria establece una prohibición gradual de las importaciones de gas ruso tanto por gasoducto como en forma de gas natural licuado con el objetivo de eliminar completamente esta dependencia antes de 2027. Desde mediados de marzo ya no está permitida la firma o modificación de contratos de importación y se han introducido restricciones al gas adquirido en mercados al contado. El calendario prevé que todos los flujos de gas ruso por tubería cesen a más tardar el 30 de septiembre de 2027, mientras que en el caso de los contratos de GNL a largo plazo la prohibición entrará en vigor el 1 de enero de ese mismo año. En España, la mayor parte del gas ruso que llega lo hace a través de contratos de largo plazo vinculados al proyecto Yamal LNG, un consorcio liderado por la empresa privada rusa Novatek y con participación de capital europeo y de otros países. Este tipo de acuerdos explica que, pese a las restricciones crecientes, el suministro ruso siga teniendo una presencia significativa en el mix energético nacional. En el conjunto del año, Estados Unidos refuerza su posición como principal suministrador de gas natural a España. En el primer trimestre de 2026, las importaciones desde ese país alcanzaron los 37.809 gigavatios hora, lo que representa el 36,6% del total. Argelia se mantiene como segundo proveedor con 30.616 gigavatios hora y una cuota del 29,6%, mientras que Rusia ocupa el tercer lugar con 18.763 gigavatios hora, equivalentes al 18,1% del suministro. El mapa de aprovisionamiento energético español muestra una amplia diversificación geográfica. En lo que va de 2026, España ha recibido gas natural de diez países distintos, entre ellos Nigeria, Angola, Francia, Portugal, Congo, Camerún y Senegal, además de Estados Unidos, Argelia y Rusia. No figura ningún suministrador de Oriente Próximo, una región clave en los mercados energéticos internacionales y afectada en la actualidad por el conflicto en Irán. En términos de capacidad, el sistema gasista español mantiene niveles de almacenamiento que ofrecen un margen operativo relevante. Los almacenamientos subterráneos se sitúan en torno al 60% de su capacidad, mientras que las plantas de regasificación alcanzan el 65%. Estos niveles permiten gestionar con cierta estabilidad las variaciones de la demanda y las posibles tensiones en el mercado internacional. La evolución del consumo también refleja cambios en la estructura de la demanda. En marzo, la demanda total de gas natural en España se situó en 28.765 gigavatios hora, lo que supone un incremento del 1,3% respecto al mismo mes del año anterior. Este crecimiento estuvo impulsado por el consumo destinado a la generación eléctrica, que aumentó un 46,8%. En contraste, la demanda convencional, asociada a usos industriales y domésticos, registró una caída del 9,3%. El sistema gasista español mantiene además su papel como punto de redistribución en el entorno europeo. Hasta el 8 de abril, las exportaciones de gas habían crecido un 2,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior, hasta alcanzar los 12,6 teravatios hora. En conjunto, las salidas del sistema, que incluyen tanto la demanda interna como las exportaciones, aumentaron un 2,4% y se situaron en 111 teravatios hora.