Horner, en su regreso a la F1.Mientras los pilotos, y las gradas ya repletas de Silverstone, se divertían con la carrera de LEGO 2.0 que hizo las veces del Drivers Parade, esta vez con coche para cada uno y no por parejas como en Miami el año pasado (por cierto, ‘ganó’ Alonso), la noticia estaba en el paddock. Porque la Fórmula 1 recibió la visita de alguien que durante dos décadas fue un habitual del campeonato y que no se pasaba por ella desde que fue despedido de Red Bull hace un año: Christian Horner.El británico, uno de los jefes de equipo más reconocidos y carismáticos del Mundial, tuvo que dejar su cargo a la fuerza en Milton Keynes el 9 de julio del año pasado después de perder la confianza de la directiva de la bebida energética a raíz de las acusaciones de acoso de una las trabajadoras del equipo, entre otras cosas. Desde entonces, Horner no había pisado el ‘paddock’ de la F1 y cuando entró por el de Silverstone se creó una enorme expectación.Nada más pasar por el torno, le rodearon una nube de fotógrafos y curiosos y Sky Sports F1 le rascó unas primeras declaraciones. “Es genial estar de vuelta aquí en Silverstone. Al fin y al cabo, soy un aficionado y el GP de Gran Bretaña se celebra aquí. No me he perdido ni uno desde 1993, así que es bueno estar aquí”, comentaba el inglés antes de meterse en el hospitality de la Fórmula 1. Ya estuvo en otro paddock de una competición de la FIA, el de la Fórmula E en Mónaco, pero esta regreso sí es más significativo.Un regreso, ¿con intenciones?Como es lógico con una figura de su relevancia en la F1, han sido muchos los rumores que han rodeado a Horner desde su adiós a Red Bull. Ha sido relacionado con algunos equipos, especialmente con Alpine, y el propio Christian no ha escondido sus ganas de volver a tener un cargo en el Mundial. “Tengo asuntos pendientes en la F1. Solo voy a volver por algo que pueda ganar. Me gustaría ser socio en lugar de un simple empleado”, dijo hace unos meses. ¿Será el de Silverstone un primer paso para ello?