Los coches cada vez llevan más sensores, cámaras, radares y sistema de medición y observación de todo su entorno. Estos dispositivos suelen estar en todo el contorno del vehículo y en lugares bastante vulnerables, como los paragolpes, por lo que están expuestos a los daños de la conducción, por mínimos que sean. Esto es lo que ocurre muchas veces con pequeños daños por un alcance o durante las maniobras de aparcamiento. Aparentemente no hay daños pero su reparación se convierte en una elevada factura, según ha demostrado un estudio realizado por el ADAC alemán entre 21 vehículos.Sustituir un parabrisas ahora también implica recalibrar y recolocar la cámara y los sistemas de medición de los ADAS. Algo tan relativamente sencillo como cambiar un parabrisas ahora exige desmontar y recalibrar las cámaras y radares que controlan algunos de los ADAS y que se sitúan detrás del retrovisor. Esta reparación que antes podía costar unos cientos de euros ahora puede llegar a los 2.400 euros. Los sensores de aparcamiento suelen ser los elementos más "castigados" en estos pequeños golpes y en la mayoría de las ocasiones, aunque solo se haya dañado uno, el fabricante obliga a sustituirlos todos, ya que parece que un sensor nuevo no se "entiende" con los antiguos. Sustituir un faro de alta tecnología puede suponer un desembolso de más de 3.000 euros. Los faros, punto y aparte Este es uno de los capítulos más dolorosos en algunos de los pequeños percances de aparcamiento o de circulación en ciudad. En muchas ocasiones el golpe puede haber dañado solo la cubierta del faro, pero los fabricantes no suministran ese recambio y es necesario cambiar el faro entero, aunque esté perfecto, con el consiguiente gasto económico y medioambiental, ya que estamos desechando un elemento en perfecto estado. El coste de la sustitución de un faro varía de manera sorprendente en función de la marca y la tecnología. Un faro LED "normal" puede costar unos 1.700 euros y si nos vamos a unos matriciales o con tecnología láser (que ya no se fabrican) la factura puede subir hasta los 3.300 euros por unidad. Los servicios oficiales de algunos fabricantes no permiten la reparación de los paragolpes y obligan a su sustitución. Con los paragolpes sucede algo parecido, ya que muchos fabricantes prohíben la reparación, aunque sea pequeña, para evitar el repintado ya que, según sus criterios, se podría alterar la lectura de los sensores de aparcamiento. Es otro ejemplo más de que estas sustituciones "obligadas" van en contra de la sostenibilidad medioambiental y económica, ya que es un elemento perfectamente reparable. Los coches actuales, además, llevan infinidad de sensores por toda la carrocería por lo que un simple golpe puede dañar uno de estos elementos que no vemos. Los coches actuales están llenos de sensores y radares para suministrar la información necesarias para los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS). Si tenemos un seguro a todo riesgo no nos enteramos del coste de estas reparaciones hasta que tenemos que firmar la recogida del coche y eso si nos paramos a ver con detalle la factura. Si tenemos un seguro a terceros es mejor solicitar más de un presupuesto y dar con un taller, normalmente independiente (esto quiere decir que no sea de la marca, no que sea ilegal), que se preocupe en reparar esas cosas que son reparables sin disminuir la seguridad y que de paso nos harán ahorrar muchos cientos de euros.