Hay algo en las motos de campo que se niega a pasar de moda. Mucho antes de que las trail se hicieran enormes y el overlanding se convirtiera en toda una identidad, ya había gente que se metía en mitad de ninguna parte con máquinas ligeras sólo por ver qué había más allá. Marcas como KTM, Husqvarna y Honda construyeron su reputación con máquinas capaces de aguantar un duro castigo durante todo el día. Luego aparecieron los rallys y, de repente, la resistencia, la autonomía y la durabilidad importaban tanto como el rendimiento. El Dakar no sólo creó leyendas: obligó a evolucionar a las motos y buena parte de esa tecnología terminó llegando a los usuarios de a pie. Ahora la fórmula empieza a cambiar. Las motos eléctricas llevan un tiempo abriéndose paso en este terreno y ya no son sólo una curiosidad. Modelos como la Stark Varg demostraron que una moto de campo eléctrica puede plantar cara a una de gasolina en prestaciones, aportando además par instantáneo, menos mantenimiento y mucho menos ruido. Ahí es donde entra STRiX. Es una empresa joven de Eslovenia que apareció en 2023 con un enfoque muy distinto. En lugar de crear una moto de campo únicamente para divertirse, partió de una plataforma pensada para uso militar y de defensa. Eso explica por qué su primera enduro eléctrica, que actualmente está en financiación colectiva a través de Kickstarter, no tiene un aspecto refinado ni especialmente bonito. Parece hecha para sobrevivir a algo. Por debajo de todo ese lenguaje 'táctico' hay una moto realmente 'seria'. La enduro eléctrica de STRiX entrega en torno a 90 CV (66 kW) y unos brutales 975 Nm de par. Pesa alrededor de 138 kg, lo que la sitúa en línea con una enduro de verdad y no con esos experimentos eléctricos sobredimensionados. La velocidad máxima declarada está en torno a 129 km/h, y la autonomía se mueve entre 40 y 80 km según lo fuerte que ruedes. Esa autonomía puede parecer limitada hasta que te fijas en cómo está planteado su uso. Monta una batería intercambiable de 6,2 kWh, así que en lugar de esperar a cargar, cambias el pack y sigues. Un funcionamiento silencioso significa menos problemas con restricciones de ruido y menos molestias en los caminos. La baja generación de calor marca la diferencia cuando te mueves despacio por zonas técnicas durante mucho tiempo. Y con menos piezas móviles, sencillamente hay menos cosas que puedan fallar cuando estás lejos de cualquier ayuda. Fotos: STRiX Ojo, porque STRiX apunta a la categoría Mission 1000 del Rally Dakar en 2027, y esta moto forma parte de ese camino. La versión que se muestra al público no es sólo un producto: es una plataforma de desarrollo, un banco de pruebas para algo mucho más exigente. Y eso es lo que resulta interesante más allá de la ficha técnica. Las motos de campo eléctricas ya no intentan simplemente sustituir a las de gasolina. Están empezando a definir su propio espacio: más ligeras, más silenciosas, más fáciles de convivir con ellas y, en algunos aspectos, más accesibles para quienes no quieren pelearse con el embrague o el mantenimiento del motor. A la vez, están abriendo nuevas formas de rodar y nuevos motivos para salir ahí fuera.