A nadie se le escapa que los cruceros que recorren grandes extensiones marítimas y que visitan los puntos más idílicos de costas de diferentes países son también objeto de escrutinio por la contaminación que generan. Las estimaciones más recientes calculan que los motores diésel de gran potencia de dichas embarcaciones consumen entre 150 y 250 toneladas de combustible al día durante la navegación, que traducido a litros equivale a unos 250.000 litros diarios, dependiendo del tamaño del barco y la velocidad.En un contexto actual de crisis energética por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y con compromisos sobre la mesa como el alcanzado en la Cumbre de París de cara a reducir el uso de combustibles fósiles, el transporte eléctrico emerge como una solución y una necesidad. También en el sector de los cruceros, en el que el astillero alemán Meyer Werft ha mostrado su solución: el proyecto del primer crucero a gran escala cuya autonomía depende en exclusiva de baterías eléctricas.La puesta de largo del Proyecto Vision, que así se llama, se produjo en la conferencia Seatrade Cruise Global en Miami y la recogió Interesting Engineering. En ella, Meyer Werft mostró la que aspira a ser en 2031, fecha estimada de puesta servicio, la primera embarcación de gran capacidad cuya propulsión dependa por completo de baterías eléctricas.Reducir las emisiones contaminantes de los cruceros, objetivo del Proyecto VisionCon una longitud de 275 metros y un tamaño interior con capacidad para 1.856 pasajeros, la apuesta de la naviera alemana llega para acelerar la adopción de medidas para la descarbonización y la reducción de emisiones de CO2 también en el mundo de la navegación comercial.Sin duda la parte más delicada del Proyecto Vision es la que tiene que ver con el corazón que impulsará el crucero. De ello se ha encargado la empresa noruega Corvus Energy, que con una visión centrada en la innovación sostenible ha desarrollado un sistema eléctrico basado en tecnología marítima existente y con la que prevé reducir hasta en un 95% las emisiones de gases de efecto invernadero.Un centenar de puntos de recarga en puertos europeos para 2030La idea de Meyer Werft es que su apuesta por un mundo más limpio permita al Proyecto Vision cubrir las rutas que actualmente trazan los cruceros que recorren las costas europeas. Para ello hará falta una red de recarga de las baterías que mueven el crucero y que serían instaladas en las principales áreas portuarias del Viejo Continente.Puertos como el de Barcelona o el de Civitavecchia, próximo a Roma, servirían como parada para restablecer las reservas eléctricas de las baterías del crucero de cara a continuar con su trayecto. Los calculos establecen que un centenar de grandes embarcaderos de toda Europa estarán dotados de la infraestructura necesaria para respaldar cruceros de plena autonomía eléctrica.Para lograr establecer rutas mayores y cubrir la distancia entre Europa y América por ejemplo, Meyer Werft destacó que el Proyecto Vision también puede ensamblarse como un híbrido con pequeños generadores. Con ello, la falta de un puerto cercano en el que atracar y recargar las baterías eléctricas quedaría solucionado.De este modo, la industria naviera demuestra una clara determinación por avanzar en la transición desde los actuales sistemas de propulsión de los cruceros, basados en gasóleo, fueloil pesado y, en los modelos más recientes, gas natural licuado por su menor impacto ambiental, hacia tecnologías más limpias y sostenibles como la propulsión eléctrica, capaces de reducir en gran medida la huella medioambiental del sector.