Las carreteras de montañas nevadas en invierno no suelen ser el hábitat natural de un coche deportivo. Pero si el protagonista es el Porsche 911 Dakar, la cosa cambia, ¿no crees? El mal tiempo, el hielo o la sucesión infinita de curvas no son sino un desafío más para el modelo alemán. En época invernal, la mayoría de los puertos alpinos no abren al tránsito rodado sin restricciones hasta mayo o incluso junio. Sin embargo, otras regiones desafían ese calendario, entre ellas los Dolomitas (Italia). Y en este contexto, Stefan Bogner, fundador de la revista Curves, se ha desplazado hasta allí este invierno con un Porsche 911 Dakar. Galería: Porsche 911 Dakar en los Dolomitas El 911 Dakar en un hábitat gélido “Los Dolomitas son uno de los paisajes más bellos del mundo, y se vuelven especialmente mágicos en invierno”, afirma Bogner. “Para mí, es el lugar perfecto para salir, desconectar y disfrutar del simple placer de conducir”. Porsche 911 Dakar en los Dolomitas Por lo que sabemos, su ruta le llevó desde Múnich, pasando por Vipiteno y el paso de Gardena, hasta Corvara. Con el sol bajo el cielo resplandeciente y las carreteras prácticamente vacías, el terreno se convierte en 'perfecto' para el 911 Dakar. “En modo todoterreno, el coche da la sensación de estar hecho precisamente para esto. Es capaz de ascender a 40 o 50 km/h con total facilidad, proporcionando un gran disfrute al volante”. Una ruta de varios días, ya que durante el segundo día, Bogner realizó un recorrido circular por el paso de Falzarego, hacia Cortina, y luego hasta el paso de Giau, uno de los favoritos de Bogner. En la cima le reciben picos nevados, el silencio y el inconfundible aroma del café espresso. Porsche 911 Dakar en los Dolomitas Un momento que parece congelado en el tiempo, sólo alterado por el sonido que emite el propulsor de 6 cilindros opuestos del 911 Dakar, que desarrolla 480 CV de potencia, más la tracción integral y la caja de cambios automática de doble embrague, con ocho velocidades. Un carrusel de puertos míticos La ruta prosigue por el idílico paisaje de los Dolomitas: Pordoi, Sella, Gardena… Puerto tras puerto, curva tras curva. Con breves paradas para disfrutar de las vistas, hacer fotos y tomar un café, así como encuentros con aficionados y transeúntes que observan con interés el 911 Dakar. “He contado unos 300 pulgares hacia arriba: el Dakar hace sonreír a la gente”. El único inconveniente es la inevitable sal de la carretera. “Pero si se prepara el coche adecuadamente y se lava a fondo después, realmente no supone ningún problema. La experiencia merece la pena”. Para Bogner, la alegría supera con creces todo lo demás. “Si pudiera hacer una petición a Porsche, sería esta: fabricar otra serie de este fantástico trotamundos”.