Florentino Pérez, durante un acto electoral.En las altas esferas empresariales, el coche deja de ser un simple medio de transporte para convertirse en una declaración de intenciones. Representa poder, innovación y discreción, tres factores clave en perfiles de alta dirección. En ese contexto se enmarca la elección de coche de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, que este 7 de junio se enfrenta a Enrique Riquelme en las elecciones a la presodencia del club. La movilidad personal de Florentino Pérez refleja equilibrio entre imagen institucional, eficiencia y tecnología. El punto de partida se sitúa en junio de 2022, cuando BMW se convirtió en proveedor oficial del Real Madrid, poniendo fin a 18 años de relación con Audi. Este cambio supuso una renovación completa de los vehículos tanto de la plantilla como de su cúpula directiva. Entre todas las opciones disponibles, Pérez eligió el BMW i7 xDrive 60, la berlina eléctrica más avanzada de la marca alemana. Un modelo que representa una nueva forma de entender el lujo: sin emisiones, silencioso y altamente tecnológico. El i7 xDrive 60 destaca por su imponente tamaño (más de cinco metros de longitud) y una presencia sofisticada pero contenida. A nivel mecánico, incorpora dos motores eléctricos con una potencia conjunta de 406 kW (544 CV), suficientes para acelerar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos. Unas cifras que dejan claro que la electrificación no está reñida con las prestaciones. Pero es en el interior donde este modelo marca distancias. Más que un coche, es un espacio diseñado para trabajar y viajar con el máximo confort. El elemento más llamativo es la BMW Theatre Screen, una pantalla panorámica de 31 pulgadas que desciende desde el techo en las plazas traseras, acompañada de sonido envolvente de alta fidelidad. Calidad en el BMW i7 Todo el conjunto convierte al i7 en un auténtico despacho sobre ruedas, una cualidad especialmente valiosa para perfiles como el de Florentino Pérez, donde el tiempo es un recurso estratégico. A esto se suman asientos traseros reclinables, aislamiento acústico extremo y materiales de máximo nivel, situándolo a la altura de referentes como Mercedes-Benz o Rolls-Royce. Más allá del lujo, el i7 incorpora un enfoque alineado con la transición energética. BMW ha reducido las emisiones en todo el proceso de fabricación, recurriendo a materiales reciclados y energías renovables. En el uso diario, destaca su capacidad de carga rápida: hasta 170 kilómetros de autonomía en 10 minutos, un aspecto clave para minimizar las limitaciones del coche eléctrico. En términos de diseño, el modelo mantiene la parrilla frontal característica de BMW, ahora iluminada con tecnología LED, combinando clasicismo y modernidad. No busca llamar la atención de forma agresiva, sino transmitir autoridad, innovación y sofisticación, atributos que encajan con la imagen del empresario. La relación entre BMW y el Real Madrid trasciende el patrocinio. También se refleja en el ámbito digital, donde la marca ha integrado sus modelos eléctricos en la comunicación del club. Los coches forman parte del día a día del ecosistema madridista, reforzando una narrativa de modernidad y liderazgo. En ese contexto, el BMW i7 se posiciona como un símbolo de representación institucional y alto nivel ejecutivo. La elección de Florentino Pérez no es casual: su vehículo proyecta coherencia entre tecnología, sostenibilidad y prestigio, alineándose tanto con su perfil profesional como con la imagen global del Real Madrid.