Cinco Renault que recordamosElegir los mejores Renault de la historia es difícil, al ser una marca con casi 130 años de vida y contar con una terna de automóviles que, verdaderamente, marcaron una época. Nosotros hemos elegido estos cinco Renault que todos recordamos por motivos bien diferentes.En 1898 arrancó la vida de uno de los fabricantes de automóviles más importantes de Europa y del mundo, y uno de los que más ha contribuido a difundir el uso del vehículo a nivel de masas tras la Segunda Guerra Mundial.A decir verdad, sería injusto quedarse solo con tres modelos en una marca como la francesa con tantos años de historia. Cómo no mencionar, al menos, al Renault Type A, el Type AG (el primer taxi de París), el 4CV, el R8 Gordini o el espectacular Espace F1. Pero nos vamos a centrar que cinco modelos que, en sus respectivas épocas, han marcado un antes y un después, en algunos casos no siempre en sentido positivo, como veremos. Sin embargo, son cinco Renault que recordamos.Renault 4L Abre el elenco el Renault 4L No podía ser de otra forma. Presentado en el Salón de Frankfurt de 1961, este pequeño utilitario fue toda una revolución en la industria automotriz. No en su mecánica, que resultaba tremendamente sencilla (y fiable), sino en su concepto: un vehículo funcional y práctico, para todo tipo de usos y para cualquier tipo de conductor. Un vehículo extremadamente polivalente, concebido como los actuales todocaminos, un coche capaz de circular por asfalto, pero también desenvolverse por caminos forestales con total seguridad. Fue revolucionario también por su diseño: considerado el primer hatchback moderno, con cuatro puertas, un gran portón trasero, un interior modulable y un maletero muy amplio. El coche que inició el concepto de vehículo estándar que más se sigue vendiendo. El Renault 4L estuvo a la venta desde 1961 hasta 1994, año en que cesó la producción en algunos países. A lo largo de todos esos años, la marca del rombo realizó muchas versiones, como el R3 de acceso a la gama, el R4 L, más lujoso o el R4 furgoneta.Renault 5 El Renault 5 es otro mito de la marca del rombo que ahora ha rescatado en forma de coche eléctrico. Concebido por Bernard Hanon y diseñado por Michel Boué sobre la base del 4L, el R5 llegó al mercado en 1972 como un utilitario moderno destinado a un público más joven y también femenino.Medía 3,5 metros de largo y lucía una estética inconfundible, con líneas rectas, faros cuadrados y pilotos verticales, una carrocería monocasco de tres puertas y una buena habitabilidad para albergar hasta cuatro pasajeros. Una de las grandes novedades fue su motor colocado en posición transversal, algo poco habitual en la época. Las primeras unidades tenían la palanca del cambio situada en el salpicadero, como el R4. Poco después, se trasladaría al piso, aunque las versiones fabricadas por FASA-Renault tuvieron la palanca en el suelo desde el principio.Más tarde, apareció una variante de cinco puertas y en España se produjo también una versión sedán de cuatro puertas, denominada Renault 7. Sus mecánicas eran las conocidas Billancourt de 782 y 845 centímetros cúbicos y los Cléon-Fonte, con 956 y 1.397 centímetros cúbicos. La potencia oscilaba entre los 47 y los 64 CV.Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Con el tiempo, Renault desarrolló versiones más prestacionales, denominadas Copa y Copa Turbo, con 93 y 110 CV, respectivamente. El Copa Turbo incorporaba un turbocompresor Garret T3.Pero, si hay un R5 que todo el mundo tiene en mente, ese es el Turbo de principios de los 80, creado para homologar el coche para el Grupo B de Rally. Tenía el motor colocado en posición central y contaba con inyección mecánica. Para ubicar el motor, fue necesario ensanchar la zaga y añadir unas entradas de aire específicas, así como un kit estético deportivo. El resultado fue una bestia de 160 CV que marcó una época.Renault 21 Turbo Otro Renault que muchos recuerdan es el 21 y, más concretamente, la versión Turbo. Estamos en una época (los 80 y principios de los 90) en la que la palabra turbo dominaba el panorama automovilístico en Europa.El Renault 21 se presentó a finales de 1985 para sustituir al R18. Era una berlina de segmento D, con un diseño más moderno, con más tecnología y motores más eficientes y prestacionales.Inicialmente, contó con motores de gasolina de 2.0 y 2.2 litros de inyección de combustible, así como mecánicas diésel de 1.9 y 2.1 litros con y sin turbocompresor. Pero la joya de la corona sería el Renault 21 Turbo, el modelo más potente de la familia.El 21 Turbo llegó en 1988 y representaba fielmente el concepto de berlina deportiva a la francesa: un coche potente, con garra y brío, pero a la vez cómoda y perfecta para usar diariamente.Tenía el motor del 21 TXE, un 2.0 litros y cuatro cilindros turbo, pero mejorado hasta los 175 CV y 270 Nm de par, combinado con un cambio manual de cinco velocidades.Lo más destacado del 21 Turbo era sus prestaciones. Con un 0 a 100 km/h en apenas 7,4 segundos y una velocidad máxima de 227 km/h, la berlina deportiva de Renault dejaba claro que aspiraba a ser el mejor de su categoría dentro de los fabricantes franceses. Renault Clio V6 Renault Sport Seguramente, esperabas ver en este listado el Renault Clio Williams. Sin duda, merece estar. Sin embargo, el Clio V6 Renault Sport fue una cosa de locos que hizo la marca francesa a principios del 2000 y que, lamentablemente, no volveremos a ver.La idea surgió como tributo a la trayectoria de Renault en la competición y acabó resultando en un modelo icónico que amplió el legado deportivo del rombo.Todo comenzó en 1998, en el Salón del automóvil de París, en el que se presentó un prototipo muy peculiar, el Clio V6 Concept, que replicaba la configuración todo atrás del mítico Renault 5 Turbo.En realidad, el proyecto se desarrolló con la intención de llevarlo a producción, no como un mero showcar, como dirían ahora. Era un coche de competición homologado para calle. Tardó un tiempo, pero en 2001 vio la luz.Estéticamente, el Clio V6 presentaba diferencias importantes con respecto a un Clio convencional: vías más anchas, un paragolpes frontal específico, una caída del techo más pronunciada y, sobre todo, una zaga ensanchada y con dos salidas de escape en el centro.Pero había más: Renault prescindió de las plazas traseras y en ese hueco colocó el motor, el mismo V6 de 3.0 litros que utilizaban los Laguna, Avantime y Espace de la época, pero modificado para entregar una mayor potencia: 230 CV y 300 Nm de par máximo. A esto sumaba la tracción trasera, frenos de disco en las cuatro ruedas (pinzas AP Racing de cuatro pistones en las delanteras), chasis específico, caja de cambios manual de seis velocidades, etc.La única pega era su elevado peso de 1.381 kg, lo que mermaba un poco sus prestaciones y comportamiento dinámico. Aun así, completaba el 0 a 100 km/h en 6,4 segundos. Otro punto crítico era su casi inexistente maletero, con apenas 67 litros, para guardar el neceser y una pequeña mochila.En 2003 se lanzó la fase 2 del Renault Clio V6 Sport, con el lavado de cara de la gama que incluía nuevos faros, unas llantas más grandes y, sobre todo, un motor más potente que llegaba hasta los 255 CV. También aumentó el peso hasta los 1.405 kg. Con todo, el 0 a 100 km/h lo hacía ahora en 5,8 segundos.El Renault Clio V6 fue un coche bastante exclusivo debido tanto a su propuesta como a su precio (6,5 millones de las antiguas pesetas cuando se lanzó al mercado), lo que hizo que no salieran de fábrica muchas unidades, poco más de 1.600 ejemplares de cada una de las fases.Renault Avantime Decíamos al principio que estos cinco Renault que recordamos no siempre serían por motivos positivos y he aquí el ejemplo. El Renault Avantime fue uno de esos coches que llegaron antes de tiempo o en el momento equivocado y, por ello, fracasaron estrepitosamente. Un fracaso, desde el punto de vista comercial, porque en su primer año de vida sólo se vendieron unas 3.900 unidades de las 15.000 que tenía proyectadas Renault y en 2003 sólo se habían fabricado 8.557 ejemplares.Pero esto no quita que no fuera un gran coche. Quizá, si se lanzara ahora, tendría un recorrido diferente. En cualquier caso, la historia del Avantime comenzó a finales de los 90, un proyecto desarrollado por Matra, y el primer prototipo se presentó en 1999 en Ginebra. El coche sorprendió a todo el mundo, porque no existía nada parecido. El diseño fue obra de Thierry Metroz y utilizaba la plataforma del Espace, pero era más bajo, más ancho y un poco más largo, hasta alcanzar los 4,60 metros de longitud. Destacaba su gran superficie acristalada para aumentar la sensación de amplitud en el interior, así como la ausencia de pilares centrales y las ventanillas sin marco, como en un coupé. Sin embargo, esto supuso un problema para el modelo de producción en términos de rigidez estructural, así que los ingenieros recurrieron a unos pilares traseros muy gruesos, disimulados con el techo bicolor. El modelo definitivo se presentó un año después, en el Salón de París de 2000, y las primeras unidades llegaron en 2001. La versión de producción se mantuvo fiel al prototipo en un 95%, por lo que era casi el mismo coche.Inicialmente, el Avantime contó con un motor V6 de 3.0 litros y 207 CV. Más adelante, la gama se completó con un diésel 2.2 dCi de 150 CV y otro de gasolina, pero de cuatro cilindros y 2.0 litros con 163 CV. El coche era espectacular en todos los sentidos, pero no estaba exento de problemas: debido a su diseño, las puertas eran muy grandes y pesadas, así que Matra elaboró un sistema de apertura con doble bisagra que dio algunos fallos en las primeras unidades. Por otro lado, era un coche caro. Costaba unos 35.000 euros y no era barato de mantener. Ante el fracaso de ventas, Renault se vio obligada a cancelar la producción en 2003 y cerrar la planta de Romorantin, donde se fabricaba el Avantime.