Relajarse en el coche solo es una opción con el vehículo parado - UnsplashLos sistemas de conducción autónoma se presentan como una alternativa al modo tradicional de llevar un vehículo, pero tienen todavía tienen un matiz esencial: requieren supervisión. Delegar la tarea de conducir en tecnologías avanzadas ya es una opción real, pero implica que el conductor permanezca plenamente atento, con todos sus sentidos en la carretera y preparado para retomar el control en cualquier momento si la situación lo exige para no acabar protagonizando escenas virales. Una experiencia que ha llegado de manera reciente a las carreteras nacionales, aunque en modo de pruebas pues la legislación actual a nivel europeo bloquea la implantación real de una tecnología madura que, no obstante, exige un punto de sujeción humano ante la realidad. Un aspecto que el protagonista de nuestra historia olvidó entre comida italiana y bebidas espirituosas. Actitud al volante que no escapó de los ojos de la policíaLa historia en cuestión se produjo en suelo estadounidense, concretamente en el estado de California. Allí, una patrulla de policía de la localidad de Vacaville, al sur de San Francisco, se vio en la obligación de detener un Tesla que circulaba con su sistema FSD (por sus siglas en inglés, Full Self-Driving) activado, pero con la parte de la supervisión anulada. No había fallado el sistema, sino que el conductor humano que debía permanecer al tanto de las evoluciones de la circulación viajaba dormido sobre el asiento dejando a la red neuronal de su vehículo toda la responsabilidad de su supervivencia. Fue el medio San Francisco Chronicle el que se hizo eco de lo sucedido. Durante el trayecto del coche autónomo y con su sistema de conducción autónoma a pleno rendimiento, una patrulla detectó el vehículo y observó que su conductor no cumplía con la normativa que exige permanecer alerta a la conducción para actuar en caso de que sea necesario. En lugar de eso, yacía sobre el asiento del conductor sin posibilidad alguna de ver la carretera o reaccionar si hubiera sido necesario, pues el sueño había vencido a la vigilia. Las autoridades hicieron las maniobras pertinentes para detener el Tesla y la escena interior explicaba el estado imprudente del conductor: restos de pizza y botellas de vino que apuntaban a un banquete nada compatible con la responsabilidad de subirse a un medio de transporte que necesita de supervisión para ser plenamente fiable. Negligencia que acabó en arrestoLa irresponsabilidad del conductor quedó patente en el atestado policial, que detallaba que el hombre se encontraba bajo los efectos de alcohol y drogas, algo terminantemente prohibido por mucho uso que se haga de un sistema de conducción autónoma: La tecnología de conducción autónoma va ganando terreno y confianza entre los usuarios, pero su planteamiento sigue exigiendo un elemento clave que las compañías no dejan de subrayar: la supervisión. No es un sustituto del conductor, sino un sistema diseñado para complementar la conducción y hacerla más sencilla. En ningún caso supone una carta blanca para desentenderse del volante ni, mucho menos, para asumir la vigilancia de su función bajo los efectos del alcohol o las drogas.