Estos radares invisibles ya están listos para multar antes de Semana Santa La llegada de la Semana Santa supone cada año uno de los periodos de mayor movilidad en las carreteras españolas. Millones de conductores se desplazan para disfrutar de unos días de descanso o visitar destinos turísticos y familiares, lo que provoca un notable incremento del tráfico en autopistas y carreteras secundarias. Antes de que llegue ese momento, la Dirección General de Tráfico (DGT) ya está poniendo en marcha sus nuevos radares invisibles.La gama de cinemómetros de los que dispone la DGT no deja de crecer y estos nuevos dispositivos están diseñados para detectar infracciones con mayor eficacia y prácticamente sin que los conductores puedan advertir su presencia.Estos radares reciben el calificativo de “invisibles”, aunque no lo son, porque su tamaño reducido y su facilidad de camuflaje hacen que resulten muy difíciles de identificar desde la distancia y, de hecho, en muchos casos pasan completamente desapercibidos hasta que el vehículo ya ha sido registrado por el dispositivo. En realidad, se trata básicamente de radares de tipo Velolaser o sistemas similares basados en tecnología láser, capaces de medir la velocidad de los vehículos con gran precisión y en distancias considerables. Algunos de estos equipos pueden detectar un exceso de velocidad a más de un kilómetro de distancia, lo que aumenta considerablemente el margen de control respecto a otros sistemas tradicionales.Es precisamente ese alcance el que hace que los lugares más propicios para colocarlos sean las largas rectas, que además son tramos en los que los conductores tienden a pisar el acelerador del más. Esto debería facilitar su localización, pero son móviles, así que rara vez se da con su posición exacta, y además es muy fácil esconderlos. Precisamente una de las características que más llama la atención de estos dispositivos es su tamaño compacto. A diferencia de los radares fijos instalados en grandes cabinas o pórticos, los radares invisibles pueden colocarse prácticamente en cualquier lugar: en guardarraíles, señales de tráfico, trípodes discretos o incluso integrados en vehículos de patrulla. Gracias a esta versatilidad, los agentes pueden situarlos en puntos estratégicos de la carretera sin que resulten fácilmente detectables por los conductores, así que casi siempre multan a mucha gente antes incluso de que nadie coloque un aviso en los navegadores como Google Maps o Waze.Otro de sus puntos fuertes es la tecnología que emplean, ya que pueden realizar varias mediciones de velocidad por segundo y capturar imágenes de alta definición del vehículo infractor, así que pueden identificar con claridad la matrícula y registrar la infracción, lo que facilita la tramitación de la sanción y hace que sea más complicado recurrirlas. Aunque serán las estrellas del plan de la DGT, el despliegue de estos dispositivos solo es una parte de una estrategia más amplia de control del tráfico que va a comenzar antes de Semana Santa, pero que será especialmente intenso durante el periodo de vacaciones.Durante estas operaciones especiales, la DGT pone en marcha un amplio dispositivo de vigilancia que combina distintos sistemas: radares fijos, radares móviles, radares de tramo, radares invisibles… y otros que no son invisibles como tal, pero que como son prácticamente indetectables por un conductor que vaya al volante, prácticamente califican como tal: helicópteros y drones.De los primeros la Dirección General de Tráfico ya tiene 15 entre sus filas, aunque no todas estén operativas al mismo tiempo. Por su velocidad de desplazamiento son muy útiles al perseguir a conductores que circulen a velocidades muy elevadas, de entre 80 y 350 km/h, tiene un alcance de hasta 1 kilómetro y pueden operar desde 700 metros de altura, haciendo que nadie repare en ellos hasta que sea demasiado tarde.A tal fin, los drones pasan todavía más desapercibidos, porque tienen un tamaño mucho más reducido y además no necesitan que alguien los tripule, siendo controlados desde tierra. La DGT tiene casi 40 a su disposición y más de la mitad pueden multar directamente. No vuelan tan alto (alcanza poco más de 100 metros de altura) y su velocidad también es menor (hasta 80 km/h), además de que su autonomía funcionando no llega a una hora, así que su operatividad también es más reducida que la de los helicópteros, pero tienen un alcance similar con sus cámaras.Además, al despliegue de radares invisibles se suma la instalación de nuevos dispositivos de control de velocidad en distintos puntos del país, tanto fijos y como de tramo, que trabajarán con especial intensidad de cara a Semana Santa, tanto en los días previos como en los que concentren la mayoría de los desplazamientos.