Durante años, la conversación sobre los coches sin conductor ha girado alrededor de la seguridad y de la posibilidad de que una máquina pueda circular sin intervención humana. Sin embargo, uno de los últimos incidentes registrados en California ha puesto el foco en un problema mucho más cotidiano y difícil de prever. No hubo choque, ni avería mecánica, ni un fallo de navegación. Todo parecía funcionar correctamente hasta que varios pasajeros comprobaron que el vehículo autónomo que acababa de dejarlos en el aeropuerto arrancaba de nuevo sin esperar a que recuperaran sus pertenencias del maletero. El viaje terminó pero el equipaje siguió circulando El caso más reciente ocurrió en el aeropuerto internacional Mineta de San José, uno de los primeros de Estados Unidos en integrar servicios comerciales de robotaxis completamente autónomos. El pasajero había solicitado el vehículo desde Sunnyvale para acudir a un viaje de trabajo. El recorrido transcurrió con absoluta normalidad. El coche realizó el trayecto urbano sin sobresaltos, respetando el tráfico y siguiendo la ruta prevista hasta la zona de salidas de la terminal aérea. El problema apareció justo al final del servicio. Después de bajar del automóvil, el usuario intentó abrir el portón trasero para recoger la maleta. El botón exterior no respondió y el sistema permaneció bloqueado durante varios segundos. Antes de que pudiera reaccionar, el robotaxi inició automáticamente la maniobra de salida y abandonó el aeropuerto con todo el equipaje todavía guardado en el interior. Waymo robotaxi El pasajero tuvo que elegir entre el vuelo o sus cosas La incidencia acabó generando una situación insólita. El afectado debía decidir en pocos minutos si perdía el avión para intentar recuperar el equipaje o si continuaba el viaje sin sus pertenencias personales. Finalmente optó por embarcar. Lo hizo sin ropa de recambio, sin parte de sus papeles de trabajo y sin ninguna certeza sobre cuándo volvería a ver la maleta. Horas después recibió un correo electrónico confirmando que sus objetos estaban localizados y almacenados en un depósito de la empresa. Sin embargo, las condiciones para recuperarlos provocaron todavía más indignación. Inicialmente se le ofrecieron dos alternativas: desplazarse personalmente hasta las instalaciones donde se encontraba el vehículo o asumir el coste económico del envío. Ninguna de las dos soluciones convenció al pasajero, que insistió en que no había olvidado el equipaje, sino que el sistema había fallado. Waymo No es la primera vez que ocurre algo parecido. En California ya se habían registrado otros casos de pasajeros que denunciaron que estos vehículos abandonaban el lugar antes de completar correctamente la interacción final con el usuario. En uno de esos episodios, un entrenador deportivo perdió temporalmente material profesional valorado en miles de dólares después de que otro robotaxi iniciara la marcha con el maletero todavía cargado.