La inminente visita del Papa León XIV a España (entre el 6 y el 12 de junio), ya empieza a dejar imágenes simbólicas antes incluso de que el Pontífice pise suelo español. El vehículo que utilizará en sus principales recorridos públicos llegó ya a Madrid bajo custodia de la Policía Nacional, dentro de un dispositivo logístico y de seguridad. Se trata de un Mercedes Clase G adaptado específicamente para las apariciones públicas del jefe de la Iglesia católica.Un Clase G eléctrico transformado para las apariciones públicas El nuevo papamóvil toma como base el Mercedes G580 con tecnología EQ, la versión eléctrica del histórico todoterreno alemán. Aunque mantiene la silueta reconocible del Clase G, la transformación ha sido profunda para adaptarlo a una función muy concreta: permitir al Papa desplazarse a baja velocidad mientras mantiene un contacto visual directo con los fieles. La zona posterior ha sido completamente rediseñada. El tradicional asiento corrido desaparece para dejar paso a una butaca central elevada y giratoria, que permite al Pontífice dirigirse al público desde distintos ángulos. A ambos lados se han instalado dos asientos auxiliares para acompañantes. La carrocería también ha sido modificada. El techo se ha eliminado desde el pilar B hacia atrás para ofrecer una mayor visibilidad, mientras que un techo rígido desmontable puede instalarse en caso de lluvia o condiciones meteorológicas adversas. Buena parte de estas modificaciones han sido realizadas de forma artesanal por especialistas de la marca. Casi un siglo de vehículos al servicio de los pontífices La relación entre Mercedes-Benz y el Vaticano se remonta a 1930, cuando el papa Pío XI recibió un Nürburg 460 Pullman. Desde entonces, distintas generaciones de pontífices han utilizado vehículos de la firma alemana adaptados a sus necesidades. Juan XXIII dispuso de un Mercedes 300 Landaulet; Pablo VI utilizó posteriormente modelos 600 Pullman y 300 SEL; mientras que Juan Pablo II estrenó en los años ochenta el primer vehículo conocido oficialmente como "papamóvil", basado en un Mercedes Clase G modificado. Aquel concepto evolucionó posteriormente con distintos modelos utilizados también por Benedicto XVI y Francisco. El vehículo que acompañará ahora a León XIV, como ya lo hizo su antecesor, el Papa Francisco, representa un nuevo paso en esa historia, incorporando una base completamente eléctrica en uno de los papamóviles más avanzados fabricados hasta la fecha. El recuerdo inevitable del pequeño Seat que salvó la visita de 1982 La llegada de este sofisticado Mercedes también invita a recordar uno de los episodios más curiosos de la historia de las visitas papales a España. Durante el viaje de Juan Pablo II a España en 1982, el papamóvil oficial del Vaticano se encontró con un problema inesperado: no podía acceder al interior del estadio Santiago Bernabéu ni del Camp Nou debido a sus dimensiones. La solución llegó desde Barcelona y en tiempo récord. El Papa Juan Pablo II a bordo del Seat Panda "papamóvil". Seat recibió el encargo de desarrollar un vehículo alternativo en apenas dos semanas. Los técnicos de la entonces fábrica de Zona Franca transformaron un humilde Panda en un singular papamóvil abierto, concebido para que el Pontífice pudiera recorrer el césped de los estadios y saludar a los miles de asistentes. El pequeño utilitario fue adaptado con una plataforma trasera reforzada, barras de apoyo, pintura blanca, escudos pontificios y las banderas de España y del Vaticano. Su tamaño compacto resolvió el problema de acceso y permitió completar los actos previstos en Madrid y Barcelona. Aquel Panda improvisado nunca estuvo destinado a convertirse en un símbolo, pero más de cuatro décadas después sigue ocupando un lugar especial en la memoria del automóvil español. Frente a la tecnología, la sofisticación y los sistemas de seguridad que hoy definen a los papamóviles modernos, aquel pequeño Seat demostró que, en ocasiones, la solución más sencilla termina convirtiéndose en la más recordada.