El coche eléctrico moderno no nació en un garaje de Silicon Valley, sino en la mente de un inventor que murió en el olvido hace casi un siglo. Nikola Tesla falleció arruinado, pero sus patentes son el pilar que permite a la compañía de Elon Musk dominar el mercado actual. Esta es la crónica de cómo una visión tecnológica de 1930 se transformó en el mayor imperio automovilístico del siglo XXI (en cuanto a capitalización bursátil), revelando la conexión técnica y el significado oculto tras la marca que ha cambiado las reglas del juego. La trayectoria de la marca no se inició bajo el mando directo de Elon Musk, a pesar de ser su figura más mediática. El origen de Tesla se remonta al año 2003, cuando los ingenieros Martin Eberhard y Marc Tarpenning fundaron la compañía con una premisa disruptiva: demostrar que los vehículos eléctricos podían superar en prestaciones a los de combustión interna. La firma no fue concebida únicamente como un fabricante de automóviles, sino como una entidad tecnológica integral volcada en el desarrollo de baterías, software y sistemas de propulsión de última generación. La entrada de Elon Musk en 2004, tras aportar una inversión inicial de 30 millones de dólares procedentes de su éxito en PayPal, supuso el impulso definitivo para transformar prototipos en realidades comerciales. Elon Musk Tesla ¿Por qué Tesla? La elección del nombre respondió a un deseo explícito de los fundadores de rendir tributo a Nikola Tesla (1856-1943). Este ingeniero de origen serbio revolucionó la ciencia con sus descubrimientos en el campo del electromagnetismo y su defensa del sistema de corriente alterna (CA) frente a la corriente continua de Thomas Edison. Aquella histórica disputa, conocida como la ‘guerra de las corrientes’, terminó dando la razón a Tesla, permitiendo el transporte de electricidad a largas distancias. En la actualidad, la marca de vehículos eléctricos utiliza su apellido porque el corazón mecánico de sus coches (el motor de inducción) es una evolución directa de los principios que el inventor patentó hace más de cien años. Nikola Tesla De la patente de 1930 a las carreteras actuales La conexión técnica entre el inventor y la empresa es profunda y tangible. El motor eléctrico de inducción, que emplea campos magnéticos rotativos para generar tracción, fue uno de los logros más brillantes de Nikola Tesla hacia 1930. Aquel diseño, que permaneció en un segundo plano debido a la hegemonía del petróleo, fue rescatado por la compañía para el lanzamiento del Tesla Roadster en 2008. Este primer deportivo demostró que la movilidad sostenible no estaba reñida con la velocidad, logrando una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 3,9 segundos. Fue el primer hito de una herencia tecnológica que hoy se encuentra presente en el Model S, el Model 3 y el Model Y. Otros inventos de Nikola Tesla presentes en la automoción moderna son: El motor eléctrico: la base de propulsión de toda la gama actual de la firma. El control remoto: precursor de la conectividad inalámbrica y las funciones de control mediante dispositivos móviles. La transferencia de energía: es la pieza clave de los sistemas de carga por inducción integrados en los habitáculos. Asimismo, el nuevo Porsche Cayenne Electric también se puede recargar mediante la inducción (sin cables) con el nuevo método de la compañía alemana. Tesla Roadster (2026) Un fenómeno de ventas Bajo la dirección ejecutiva de Musk, la marca pasó de ser un fabricante minoritario a liderar las listas de ventas globales. El Model S, introducido en 2012, redefinió los estándares de autonomía, mientras que el Model 3 supuso la democratización de la marca, recibiendo 325.000 reservas en su primera semana de preventa. Incluso el avanzado y a menudo debatido sistema Autopilot encuentra sus raíces en la ambición del inventor original. En 1898, Tesla ya realizaba demostraciones de barcos controlados por radio, sentando las bases de lo que hoy se conoce como conducción autónoma y telemetría. En definitiva, Nikola Tesla falleció con el sueño de un mundo totalmente electrificado y una red de energía inalámbrica, una visión que colisionó con los intereses industriales de su época. Irónicamente, un siglo después, la firma que lleva su nombre se erige como la empresa automovilística más valorada del globo. Tesla no solo produce vehículos; representa la culminación de las teorías de un genio que, finalmente, ha encontrado su lugar en el futuro de la movilidad mundial. Motor eléctrico