Durante años, el salario de quienes vigilan las carreteras ha sido objeto de especulación constante en España. Las cifras que circulan en internet rara vez coinciden entre sí, y en muchos casos se alejan de la realidad cotidiana de estos profesionales. Lo que no siempre se explica es cómo se construye realmente una nómina dentro de esta especialidad. Entre antigüedad, destino y variables internas, el resultado final depende de varios elementos que no suelen aparecer en las informaciones más virales. El sueldo fijo y los complementos reales El salario de un Guardia Civil de Tráfico parte de una base común dentro del cuerpo. A partir de ahí, se añaden distintos complementos que elevan la cifra mensual en función del destino y la trayectoria profesional. Uno de los más relevantes es el específico de Tráfico, que se sitúa en torno a 195 euros netos al mes. Este plus forma parte estable de la nómina y marca una diferencia clara respecto a otras especialidades. A este importe se suman las productividades periódicas, que suelen rondar los 120 euros cada dos o tres meses. No tienen carácter fijo ni una periodicidad exacta, ya que dependen del funcionamiento interno de cada unidad. Una duda recurrente Muchas informaciones siguen mencionando el RAI (Resumen de Actividades Individuales) como si fuese un sistema vigente. Sin embargo, este modelo dejó de aplicarse recientemente y ha sido sustituido por otro enfoque. Hasta hace unos meses, el RAI funcionaba como un sistema de puntuación individual. Cada servicio realizado durante la jornada sumaba puntos, con diferencias según el tipo de actuación. Salir en moto, por ejemplo, tenía más peso que hacerlo en coche, y determinadas intervenciones como alcoholemias o drogas puntuaban más que infracciones leves. También se valoraban actuaciones como accidentes o informes. Con esa suma de puntos, los agentes eran evaluados internamente, lo que podía influir en su consideración dentro de la unidad o en determinados complementos. Ahora se mide a la unidad El modelo actual ha dejado de centrarse en el agente individual. En su lugar, se utiliza un índice de unidad, que evalúa el rendimiento del conjunto del equipo. Este sistema tiene en cuenta tanto la actividad como otros factores relacionados con la seguridad vial, como la evolución de la siniestralidad o el número de víctimas en carretera. A partir de estos datos, las unidades se posicionan en distintos niveles, lo que repercute directamente en determinadas retribuciones. Varios agentes de la Guardia Civil con chalecos airbag. La productividad anual y las diferencias económicas Uno de los elementos más variables es la paga de productividad anual. Los agentes cuentan con un sistema de 15 pagas, que incluye 12 mensuales, dos extras y una adicional vinculada al rendimiento. Esta última puede variar de forma importante. En unidades con buenos resultados puede situarse en torno a 1.400 o 1.500 euros al año, mientras que en otras puede quedarse cerca de los 400 euros. La diferencia entre una unidad bien valorada y otra con peores resultados puede alcanzar aproximadamente los 1.000 euros anuales. La antigüedad y la cifra mensual real Otro de los factores clave es la antigüedad. Los trienios incrementan el salario base con el paso de los años, generando diferencias entre agentes según su trayectoria. En un caso con siete trienios, ese aumento ya tiene un impacto claro en la nómina mensual. Es un elemento fijo que se suma al resto de conceptos. Con todo ello, el sueldo mensual de un Guardia Civil de Tráfico con experiencia se sitúa aproximadamente entre 2.450 y 2.560 euros al mes. Un control de la Guardia Civil. Diferencias dentro del mismo cuerpo No todos los agentes perciben la misma cantidad, incluso dentro del mismo empleo. El destino, la unidad y el rendimiento colectivo influyen directamente en la nómina final. El complemento específico de Tráfico, las productividades y el sistema actual de evaluación generan diferencias entre unas unidades y otras.