Confirmado: multa de 200 euros para los patinetes que circulen por el carril bici con potencia superior a 250 W El Ayuntamiento de Sevilla ha dado un paso definitivo en este sentido al clarificar y endurecer las condiciones bajo las cuales pueden circular los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) por la red de vías ciclistas de la ciudad.Tras un periodo de incertidumbre técnica y debates sobre la seguridad vial, el consistorio ha confirmado que los patinetes eléctricos que superen una potencia nominal de 250 vatios no podrán hacer uso del carril bici, estableciendo una sanción económica de 200 euros para quienes incumplan esta restricción.Esta medida surge de la necesidad de armonizar la convivencia entre los diferentes usuarios de las vías públicas, especialmente en espacios segregados que originalmente fueron diseñados para bicicletas. La normativa vigente se apoya en la clasificación técnica que distingue a los patinetes ligeros de aquellos que, por sus prestaciones, se acercan más a la categoría de los ciclomotores.Es más, el límite de los 250 vatios no es una cifra elegida al azar, sino que responde a los estándares europeos que definen qué tipo de vehículo puede ser considerado un aliado de la bicicleta en términos de velocidad, masa y capacidad de aceleración.Al superar este umbral de potencia, el vehículo se considera que posee una capacidad de respuesta y una fuerza que compromete la seguridad de los ciclistas tradicionales y de los usuarios de patinetes más humildes.Además, el Ayuntamiento de Sevilla ha detectado que la proliferación de patinetes de alta gama, capaces de alcanzar velocidades elevadas en pocos segundos, genera una sensación de inseguridad entre los ciclistas y peatones.Por ello, la ordenanza de movilidad es tajante: aquellos dispositivos que por sus especificaciones técnicas sobrepasen la potencia permitida deberán circular obligatoriamente por la calzada, compartiendo espacio con el tráfico rodado general y cumpliendo con las normas aplicables a los vehículos de motor.La vigilancia de esta norma recaerá sobre la Policía Local, que ya cuenta con instrucciones precisas para verificar las fichas técnicas de los dispositivos en caso de duda. Junto a ello, la multa de 200 euros tiene un carácter disuasorio y busca frenar la compra y uso indiscriminado de vehículos de movilidad personal que no son aptos para todas las infraestructuras urbanas.Uno de los puntos más conflictivos de esta regulación es la identificación de la potencia por parte del usuario medio. Muchos propietarios adquirieron sus patinetes basándose en criterios de autonomía o diseño, sin reparar en que una potencia nominal superior a los 250 vatios los expulsaría automáticamente del carril bici.Esta situación ha generado críticas entre ciertos colectivos de usuarios que consideran que la medida es demasiado restrictiva, especialmente cuando el mercado ofrece de forma estándar modelos que rondan los 350 o 500 vatios para poder afrontar pendientes urbanas con solvencia.Sin embargo, la administración municipal defiende que la prioridad absoluta es la seguridad vial y la protección del eslabón más débil de la cadena en las vías ciclistas, que sigue siendo el ciclista.Por último, el Ayuntamiento de Sevilla, a través de sus responsables de movilidad, ha subrayado que esta medida no pretende perseguir al patinete eléctrico como alternativa sostenible de transporte, sino ordenarlo correctamente.De hecho, la ciudad andaluza ha sido referente nacional en el uso de la bicicleta y no quiere que ese éxito se vea empañado por conflictos derivados de la irrupción de motores eléctricos de gran potencia en carriles estrechos.La claridad en la sanción y en el criterio técnico permite que los agentes de la autoridad tengan una herramienta jurídica sólida para intervenir y que los ciudadanos sepan exactamente a qué atenerse antes de realizar una inversión en este tipo de vehículos.En definitiva, la confirmación de la multa de 200 euros por circular con más de 250 vatios de potencia por el carril bici marca el inicio de una nueva etapa en la gestión de los VMP en Sevilla.La normativa busca un equilibrio difícil pero necesario entre la innovación tecnológica y la seguridad compartida. A partir de ahora, los usuarios de patinetes de altas prestaciones deberán reconfigurar sus rutas por la ciudad, asumiendo que su lugar está en la calzada y que el carril bici vuelve a ser un espacio protegido para los vehículos de menor potencia y velocidad, garantizando así un entorno más predecible y seguro para todos los ciudadanos.