.Según los datos de la Dirección General de Tráfico y la Fundación CEA, aproximadamente un 30% de los españoles tienen algún grado de miedo a conducir. Esta enfermedad, que recibe el nombre de amaxofobia, genera una importante incomodidad en quienes la padecen, aunque con un tratamiento psicológico bien enfocado puede superarse. El profesional de la salud mental Claudio Ojeda ha compartido un vídeo en su cuenta de YouTube hablando de cómo, gracias a la terapia, se puede tratar la amaxofobia. “El miedo a conducir es más común de lo que uno cree. Es algo normal en la gente novata, porque al cerebro no le gusta hacer cosas nuevas. Los desafíos generan inseguridades cuando no somos expertos y estamos incorporando una actividad al aprender a hacerla”. No es, en cambio, un trastorno solo de personas novatas, sino que también puede sucederles a quienes atesoran largos años de experiencia al volante. “El conductor puede sentir un estado de relajación total, aunque tampoco sería útil porque disminuye las alertas atencionales. También, a raíz de situaciones traumáticas, puede desarrollar miedo por algún accidente o sucesos desagradables”. Para Ojeda, es clave saber cuál es exactamente el desencadenante del temor. No es lo mismo que haya un miedo a conducir que haber desarrollado esta patología a raíz de un accidente, de un atropello, de un ataque de ansiedad al volante o de un suceso familiar. “El contexto afecta al estrés”, advierte el profesional. La forma de plantear la terapia suele ser con exposiciones simuladas y controladas. “Cuando hay una fobia específica se intenta acercar a la persona a aquello que teme con el objetivo de que la persona pueda acercarse progresivamente al miedo que tiene. Como la exposición implica malestar, se buscan razones potentes para animar a la persona a pasar por él. ¿Qué estaría dispuesto a hacer para pasarlo mal? Hay personas que dicen que su independencia, llevar a sus hijos al colegio, compartir viajes en pareja...”, recalca. A modo de conclusión, Ojeda insiste en que “no todo miedo a conducir es una fobia”. “Hay que saber qué es lo que da miedo para poder actuar en consecuencia y centrarnos en las cosas que podemos controlar. No podemos controlar cómo nos vamos a sentir conduciendo, ni la forma de pilotar de otros, ni si un peatón cruza o no en un paso de peatones. Lo único que podemos controlar es el coche, por lo que tenemos que recuperar la atención sobre eso y hacerlo de forma gradual e inteligente”, termina. ¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí