La subida a Pikes Peak siempre ha sido un laboratorio para probar tecnología en condiciones extremas, pero lo que plantea ahora Unplugged Performance va un paso más allá. La compañía estadounidense prepara su regreso a la montaña en 2026 con un coche que rompe todas las reglas conocidas al no tener conductor. El proyecto se llama Goldmember, un prototipo basado en la futura plataforma Tesla Cybercab, concebido desde el inicio como vehículo autónomo.Esta marca ya firmó en 2023 un tiempo por debajo de los diez minutos con su anterior coche de competición, conocido como Dark Helmet, y acumuló récords en circuitos como Laguna Seca o Willow Springs. Tras dos años de ausencia, regresa con una propuesta mucho más radical, que no busca solo velocidad, sino demostrar hasta dónde puede llegar la conducción automatizada en un entorno extremo de competición.El sistema de propulsión del coche eléctrico autónomo utiliza tres motores eléctricos que entregan 1.020 CV y unos 1.500 Nm de par, una combinación que permite acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 1,5 segundos. El peso declarado es de unos 1.900 kilos, una cifra elevada para un coche de montaña, pero hay que tener en cuenta el tamaño de la batería por la necesidad de completar los 31 kilómetros del recorrido sin recargar.Donde realmente destaca este modelo es en su aerodinámica. Según la propia compañía, genera más de 1.800 kilos de carga aerodinámica a 240 km/h, lo que es prácticamente su propio peso. El paquete aerodinámico está fabricado íntegramente en fibra de carbono avanzada e incluye: un splitter delantero con canards integrados, faldones laterales que canalizan el flujo de aire bajo el coche y un difusor trasero completo, todo rematado por un enorme alerón de doble plano. Cada elemento fue diseñado mediante simulaciones CFD y validado en condiciones reales a más de 4.000 metros de altitud.El resultado es un vehículo que, en palabras de la propia marca, se comporta como una máquina de efecto suelo. La aerodinámica no solo mejora la estabilidad, también permite aprovechar al máximo el potencial de los neumáticos y de la suspensión en un recorrido con cambios de ritmo constantes.El conjunto mecánico se completa con una suspensión específica desarrollada junto a Öhlins, con amortiguadores ajustables en cuatro vías que permiten afinar el comportamiento del coche según el tipo de curva o el estado del asfalto. Las ruedas forjadas de aluminio aeroespacial se combinan con neumáticos Yokohama Advan A005, diseñados para ofrecer agarre en un amplio rango de temperaturas, algo imprescindible en una subida donde el clima puede variar de forma radical entre la base y la cima. En cuanto a los frenos, el sistema utiliza discos carbocerámicos de gran tamaño y pinzas de seis pistones, con una reducción superior a 40 libras en masa no suspendida. Además, incorpora conductos de refrigeración capaces de reducir la temperatura de funcionamiento en más de 200 grados durante un uso intensivo.Conducción autónomaEl verdadero protagonista de este proyecto es el software. La compañía lo denomina literalmente ‘Full Self-Driving: Hillclimb’, un sistema diseñado para afrontar 156 curvas, cambios bruscos de altitud y condiciones de adherencia variables. Si la conducción autónoma puede completar una subida competitiva en Pikes Peak, la tecnología podría considerarse preparada para situaciones mucho más habituales en carretera.Detrás de este coche hay también una intención clara de explorar los límites de la movilidad eléctrica y autónoma. Utilizar una plataforma concebida como robotaxi para competir en una prueba histórica es, en sí mismo, una declaración de intenciones.