Un mecánico sabrá responder perfectamente a esta pregunta, pero ¿y tú? ¿Sabes qué tuerca va primero cuando hay que cambiar una rueda del coche? Quizá, habría que preguntar, incluso, si sabes cómo cambiar una rueda. Según un estudio realizado hace unos años, seis de cada 10 conductores no saben hacerlo.En realidad, es una operación muy sencilla, pero no es muy habitual y casi nadie se prepara para ello. Cuando se produce alguna situación de emergencia, como un pinchazo, se opta por llamar directamente a la grúa.No obstante, en esta ocasión no vamos a centrarnos tanto en cómo cambiar la rueda, sino en cómo hay que fijar las tuercas para llevar a cabo esa operación y qué orden hay que seguir.Porque, quizá no lo sepas, pero las tuercas de las ruedas de un coche no se quitan de cualquier manera, sino que es necesario seguir un orden concreto. Y no es por capricho, sino que se trata de una cuestión de seguridad. De lo contrario, la llanta no estaría correctamente fijada al eje y podría dañar el vehículo.Orden correcto para quitar las tuercasLos fabricantes indican en el manual del coche el par de apriete para los tornillos y tuercas de las ruedas. Es una información muy importante que se debe respetar, porque, si se ignoran, puede ser peligroso por razones obvias: un elemento de sujeción mal instalado puede provocar un grave accidente de tráfico.Para que la rueda quede posicionada y sujeta correctamente, las tuercas se deben apretar siguiendo un patrón específico en cruz y no de manera aleatoria. Los más comunes son:Fijación de cuatro puntos: 1-3-4-2.Fijación de cinco puntos: 1-4-2-5-3.Fijación de seis puntos: 1-4-5-2-3-6.Por otro lado, también es muy importante la fuerza que se aplica en la sujeción. Porque tan negativo es un apriete insuficiente como demasiado fuerte.Fuerza de apriete insuficiente en las tuercasSi ese elemento no tiene un apriete suficiente, es susceptible de aflojarse por sí solo cuando se someta a vibraciones durante la conducción y, con el tiempo, terminará soltándose completamente. Si hubiese más de un elemento de sujeción en estas condiciones, se podría llegar al extremo de perder una rueda durante la conducción.Una fuerza de apriete insuficiente en las tuercas puede producir vibraciones en el volante y dificultar la conducción, reduciendo significativamente el confort de marcha, especialmente en viajes largos.En principio, pueden parecer síntomas de poca importancia, pero ignorarlos puede suponer la aparición de fenómenos graves, como que se aflojen los tornillos y se salgan o se rompan, con el consiguiente desprendimiento de la rueda. Si esto ocurre circulando a alta velocidad, es fácil imaginar las consecuencias.Además, un funcionamiento irregular de la llanta puede dañar sistemas sensibles del vehículo o sensores de sistemas como el ABS o el ESP.Fuerza de apriete excesiva en las tuercasAl mismo tiempo, una sujeción demasiado apretada no es menos peligrosa, ya que puede provocar deformaciones en la llanta, cambiando el perfil del orificio, lo que impide la correspondiente sujeción de la rueda.Aunque es más raro, una fuerza de apriete superior a la recomendada puede dañar las roscas y provocar que los tornillos se desprendan durante la marcha.La llanta puede llegar a romperse en la parte donde lleva la sujeción. Además, el perno de la rueda puede sufrir una rotura. Podría ocurrir que la rosca se desmontara o que la cabeza del tornillo quedara dañada por apretarlo demasiado, llegando a dificultar la retirada de la rueda o, incluso, impedirlo.Para saber qué fuerza de apriete hay que aplicar en las tuercas de la rueda, basta con consultar los valores que recomienda el fabricante en el manual del coche.Si no lo tienes, bien porque lo has perdido o porque has comprado un vehículo usado y el anterior propietario no lo tenía, esa información suele estar disponible en la página de la marca. También puedes ponerte en contacto con el servicio de atención al cliente del fabricante, donde te facilitarán todos los datos del modelo de tu coche.