Hace años que Iker Casillas colgó los guantes, pero el exguardameta del Real Madrid y de la selección española sigue dando que hablar de cuando en cuando. Recientemente lo ha hecho porque ha vuelto a mostrar una de sus facetas más desconocidas: su pasión por las motos clásicas. Y es que, lejos de los garajes repletos de coches y motos de alto rendimiento que suelen asociarse a los futbolistas de élite, el suyo es mucho más modesto, pero tiene un toque más personal y con el que muchos de sus seguidores pueden sentirse identificados. La dupla más destacada está formada por un ciclomotor mítico en España y una motocicleta clásica alemana con una fuerte carga histórica en el país.El primero es el Vespino, concretamente una versión muy peculiar conocida como “Mortadelo”, el Vespino L, por “Lujo”, una edición difícil de encontrar hoy en día que tenía extras interesantes como un sistema de encendido electrónico.Este modelo no solo es una moto, sino un auténtico icono cultural para varias generaciones. Fabricado en España desde finales de los años 60, el Vespino fue durante décadas uno de los ciclomotores más populares del país, convirtiéndose en el primer vehículo motorizado de miles de jóvenes. Su historia comienza en 1968, cuando Moto Vespa lanzó este modelo con el objetivo de ofrecer una alternativa económica, práctica y fácil de mantener al público. Equipado con un pequeño motor monocilíndrico de dos tiempos de aproximadamente 50 cc, el Vespino apenas desarrollaba unos pocos caballos de potencia, pero era suficiente para moverse con agilidad por ciudad. Su diseño ligero, su transmisión automática por variador y la posibilidad de usar pedales como si fuera una bicicleta lo convirtieron en un vehículo extremadamente versátil y accesible, lo que se tradujo en un éxito comercial enorme. Durante más de tres décadas de producción, se fabricaron cerca de dos millones de unidades, siendo uno de los vehículos más representativos de la movilidad en España de la época.Hacerse con uno actualmente es bastante sencillo, puesto que muchos siguen en circulación y la oferta en páginas de compraventa es amplia. Sin embargo, que esté en un estado tan inmaculado como el de Casillas no es tan fácil. Que el portero tenga uno en su garaje demuestra un vínculo emocional con lo que supuso esta montura para más de una generación de españoles.De un corte diferente es la otra montura de Casillas, sobre la que ha posado en su Instagram junto al Vespino: la BMW R27, una motocicleta clásica alemana que en España tiene mucha historia, porque la Guardia Civil de Tráfico las utilizó durante muchos años para patrullar las carreteras. La BMW R27 fue producida a comienzos de los años 60 y se convirtió en una de las últimas motocicletas monocilíndricas de la marca alemana antes de su transición hacia motores más modernos y de mayor cilindrada. Equipada con un motor de cuatro tiempos y 250 cc, ofrecía una potencia modesta (unos 18 CV) pero que en aquella época era más que suficiente, y destacaba especialmente por su fiabilidad y robustez. Dichas cualidades la hicieron ideal para usos profesionales, como el de las fuerzas de seguridad, donde la durabilidad y el mantenimiento sencillo eran esenciales, ya que estaban constantemente en movimiento y no podían estar pasando por el taller cada dos por tres.Desde el punto de vista técnico, la R27 incorporaba soluciones avanzadas para su tiempo, como un sistema de suspensión trasera independiente y un chasis diseñado para ofrecer mayor estabilidad. Además, su diseño sobrio y elegante refleja la filosofía alemana de la época: funcionalidad por encima de todo, pero que con el paso del tiempo ha resultado ser una estética atemporal que ha envejecido como el buen vino.Como es lógico, la BMW es más cara que el Vespino, pero tampoco se trata de un clásico inalcanzable. En el mercado de segunda mano es posible encontrar ejemplares por menos de 10.000 euros, pero el problema está, de nuevo, en que estén en buenas condiciones. Por lo que se puede ver en la imagen, su unidad parece prácticamente impoluta.La combinación de ambos modelos en un mismo garaje dice mucho sobre el enfoque del exfutbolista hacia el mundo del motor. En lugar de apostar por motos modernas de altas prestaciones o muy caras, Casillas ha optado por piezas que tienen mucha historia en nuestro país. Aunque son dos vehículos muy diferentes entre sí, ambos están unidos por el factor nostálgico que hará que más de uno se identifique con el exguardameta.