Desde que estalló el conflicto bélico en Oriente Medio el pasado 4 de marzo, el precio de la gasolina y el diésel no ha parado de aumentar. En este contexto, muchos conductores han optado por ir a la gasolinera y llenar el depósito de su coche antes de que suban más los precios. De esta forma, pretenden tener gasolina suficiente para afrontar estas semanas de incertidumbre.Esta práctica, que en principio sirve para ahorrar algo de dinero ante futuras subidas, puede derivar en una situación compleja: repostar y tardar bastante tiempo en volver a usar el coche. Aunque es poco habitual porque la mayoría de conductores utiliza su vehículo con cierta frecuencia, ha hecho que muchos usuarios se pregunten si la gasolina y el diésel tienen caducidad. Cuándo se estropea el combustible Los conductores que temen por mantener el mismo combustible dentro de su coche durante meses no están mal encaminados. Y es que, según el RACE, lo recomendable es que la misma gasolina o diésel no esté más de entre tres y seis meses en el depósito. Al igual que ocurre con otros líquidos del vehículo como el aceite del motor o el líquido refrigerante, el carburante pierde propiedades con el paso del tiempo. El combustible de tu coche tiene fecha de caducidad: cuánto tiempo puede estar en el depósito sin estropearseEso sí, hay que decir que en el caso de la gasolina no se puede decir que tenga una fecha de caducidad exacta. Lo que ocurre es que se va degradando con los meses por culpa de la oxidación de los hidrocarburos que la forman. Por norma general, se mantiene en buenas condiciones durante seis meses, pero dependiendo de la calidad de sus aditivos hay algunas compañías petroleras que prometen una estabilidad del carburante de hasta un año. Por qué ocurre Más allá del paso del tiempo, hay varios factores que hacen que la gasolina y el diésel se estropeen. Entre ellos destacan el contacto con el oxígeno o la luz que incide sobre la propia gasolina. Además, hay que tener en cuenta los compuestos que tenga el combustible, la presencia de metales o humedad e incluso la temperatura, ya que el calor extremo es perjudicial. Cuando el combustible se degrada o caduca, hay varios componentes que se ven especialmente afectados. En primer lugar, los inyectores pueden bloquearse por culpa de los residuos. En segundo lugar, el aforador puede quedar adherido en el fondo del depósito y ofrecer una lectura errónea de los litros restantes. Por último, la bomba de combustible va a sufrir un sobreesfuerzo y se puede acabar estropeando.