El coche con Etiqueta C empieza a sufrir en la capital: Madrid aprueba las nuevas ayudas a la compra de coche La movilidad en Madrid sigue avanzando hacia un modelo cada vez más restrictivo con los vehículos más contaminantes, aunque da más bandazos de los que cabría esperar. Por una parte, tras querer expulsar a los coches sin etiqueta de la ciudad, ha dado marcha atrás y podrán circular si no hay un escenario de alta contaminación. Por otra, se ha olvidado de los coches con etiqueta C en las Ayudas Cambia 360 de Madrid 2026.El Ayuntamiento de Madrid lleva varios años lanzando su plan de subvenciones, que abarcan distintas áreas, pero de la que nos interesan las ayudas para comprar un coche nuevo. Una cosa que las distinguían, por ejemplo, del Plan Moves era que, mientras éstas solo estaban disponibles para automóviles con etiqueta ECO y CERO, las de la capital servían también para modelos con el distintivo C.El razonamiento, suponemos, que era tan básico como que cualquier C es menos contaminante que un B o un coche sin siquiera etiqueta. Por eso llama la atención el cambio que hay en la edición de este año: los coches con etiqueta C de la Dirección General de Tráfico (DGT) se quedan fuera de las subvenciones.A que se debe el cambio, no se ha argumentado, porque hasta el año pasado estos vehículos eran considerados una opción válida dentro de las políticas de transición. El nuevo enfoque del plan prioriza exclusivamente tecnologías electrificadas, lo que le acerca a lo que se espera del Plan Auto+, aunque en Madrid al menos siguen estando habilitadas para los coches ECO.El programa estará activo para particulares entre el 20 de abril y el 20 de mayo de 2026. Durante ese periodo, los ciudadanos que quieran beneficiarse de las ayudas deberán tramitar la solicitud a través de concesionarios adheridos al plan, ya que no se permite la gestión directa por parte del comprador. Además, como en ediciones anteriores, la concesión dependerá tanto del cumplimiento de los requisitos como del presupuesto disponible.En cuanto a las cuantías, los vehículos con etiqueta CERO emisiones (eléctricos puros, eléctricos de autonomía extendida, híbridos enchufables con más de 90 km de autonomía eléctrica y coches de hidrógeno) pueden recibir una ayuda de hasta 4.000 euros. Por su parte, los modelos con etiqueta ECO (vehículos de GLP, microhíbridos e híbridos eléctricos) cuentan con una subvención de 2.000 euros. En ambos casos, a estas cifras se puede añadir un incentivo adicional de 1.500 euros si se entrega para achatarramiento un vehículo antiguo con etiqueta A o B.El presupuesto del que dispone el Ayuntamiento de Madrid para tal fin es de 4,2 millones, de los que se pueden ampliar otros 9,8 millones para alcanzar un crédito máximo de 14 millones de euros.El importe total de las Ayudas Cambia 360 es mucho mayor, 9,7 millones de euros, ampliables hasta los 23,3, porque hay varias líneas disponibles, algunas relacionadas con el transporte por carretera (distribución de mercancías, taxis, autobuses, motos eléctricas, bicicletas eléctricas, etc.) y otras que no (cambio de calderas). Centrándonos en lo que importa al sector, la exclusión de los coches con etiqueta C supone, en la práctica, un endurecimiento de las condiciones respecto a años anteriores. Este tipo de vehículos, que todavía representan una parte muy importante del mercado, quedan ahora en tierra de nadie: no son lo suficientemente limpios para recibir ayudas, así que están en una suerte de limbo mientras las instituciones hacen su parte para que la transición hacia tecnologías de bajas emisiones se acelere.Sin embargo, es una dirección que no parece cuadrar con la decisión tomada recientemente de que, tras dar dos prórrogas a los coches sin etiqueta antes de su expulsión definitiva, finalmente puedan seguir circulando de manera indefinida por las calles de la capital.Sin esa prohibición, muchos perderán (con toda la razón del mundo) la motivación para vender un coche antiguo, que seguramente funcione bien por mucho que tenga mayores emisiones contaminantes, por uno nuevo mucho más caro.Y es que este cambio tiene implicaciones económicas para los compradores. Para muchos conductores, los coches con etiqueta C eran hasta ahora una opción razonable por precio, disponibilidad y facilidad de uso, especialmente frente al coste que supone la compra de modelos con niveles altos de electrificación.Al quedar fuera de las ayudas, su atractivo relativo disminuye, ya que los modelos ECO y CERO pasan a contar con una ventaja económica directa. Pero eso no tiene por qué hacer que los conductores den el salto. De hecho, puede fomentar todo lo contrario, que sigan alargando la vida útil de sus coches antiguos.