Jonathahn Castroviejo y Luis Ángel MatéLa Titan Desert Marruecos alcanza su vigesimoprimera edición descubriendo nuevas aventuras. «El desierto está verde», cuenta Manu Tajada, el director deportivo de la carrera. «Tenemos una retroexcavadora trabajando en algunos tramos», añade.Las lluvias del invierno han transformado los caminos de tierra que los ciclistas tendrán que atravesar. «Estamos en el plan B», admite Tajada. Hay terrenos que los coches no pueden atravesar, pero la organización ha trabajado para rediseñar el recorrido que la organización tenía previsto desde noviembre del año pasado.Pero hay cosas que no cambian. Como el favoritismo de Luis León Sánchez. El murciano ya ganó la carrera en 2024 en su primera participación y, ante la ausencia de Andrey Amador, el vencedor del año pasado, aparece casi como favorito único. «Aquí venimos a ponernos un dorsal y a intentar ganar a Luisle», admite Luis Ángel Maté.Para Maté es su segunda Titan en Marruecos, una prueba que va mucho más allá de una competición deportiva. «Es una experiencia vital en la que tienes la posibilidad de conocer a personas con las que compartes esta bendita pasión que es la bicicleta», admite. «Una prueba que democratiza mucho porque dormimos en el mismo sitio, comemos lo mismo y es interesante en el ciclismo actual», añade Maté. Un ciclismo que se arrima cada vez más a la competitividad para dejar de lado la convivencia.Ese regreso a los orígenes, en parte, es lo que quiere experimentar Jonathan Castroviejo, que vive su primera experiencia como ciclista retirado y que ha elegido una manera diferente de celebrar su cumpleaños. El lunes cumple 39 en el desierto.«Me han engañado un poco, me han dicho que era todo pista, como la carretera He salido un poquito a pista y no es así exactamente. Vengo a aprender un poco con la bici», reconoce el ciclista vasco. «La última vez que cogí una mountain bike fue hace como veinte años, cuando era un chaval. Pero me sirve para aprender otra disciplina y es el objetivo que tengo», reconoce. Para saber si será competitivo tendrá que esperar a «las sensaciones de los primeros días». Llegar al desierto por primera vez siempre es difícil. Y más cuando a las dunas se le añaden «hierbas de medio metro», como cuenta Manu Tajada.Para Tessa Kortekaas no es su primera aventura en Marruecos. Ya ganó en 2024 de manera abrumadora, después de ganar todas las etapas en categoría femenina y de competir por los primeros puestos en la general absoluta. «El año pasado fue decisión mía no venir. No es porque perdí la ilusión, porque siempre me apetece volver, pero tengo un calendario y a veces piensas que hay tantas carreras.. A veces piensas he ganado todo y para qué volver. En casa pensaba que lo echaba de menos», admite. Y este año no ha querido perdérselo. «Tengo la motivación extra de volver», asegura.La gran rival de Tessa será la madrileña Pili Fernández, la ganadora del año pasado. «Aparte de una gran rival, Tessa es una gran compañera y amiga. Es la que marca la diferencia, pero es un gusto volver a tenerla en el campamento. Estoy encantada», dice. Tessa y Pili confirman el espíritu del desierto, donde el ciclismo vuelve a ser un deporte para compartir.