La investigación se inició el pasado 20 de marzo por parte de agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y de la Policía Local de Rojales, localidad cercana a Guardamar del Segura, Alicante tras detectarse un vertido de hidrocarburos en una acequia que transcurre por varias huertas de la zona. Por el tipo de vertido se sospechó que podría tratarse de una actividad ilegal relacionada con el automóvil, en concreto se confirmó la existencia de un taller ilegal de coches oculto en plena zona de huertas. La Guardia Civil registra el taller ilegalCon el fin de hacer un registro se requirió la correspondiente autorización judicial para inspeccionar las instalaciones y de esta forma confirmar que se trataba de un taller mecánico. Como resultado del hallazgo, tal y como muestra el vídeo adjunto, se notificó el cese de actividad al titular del establecimiento y se realizó el correspondiente informe junto con la comunicación “in situ” de las infracciones observadas durante la inspección. El taller carecía de licencia ambiental y tampoco acreditaba la correcta gestión de aceites usados, filtros y residuos peligros porque carecía de contrato con un gestor autorizado de residuos, entre otras irregularidades.guardia civilComo resultado, el responsable del taller se enfrenta a un posible delito contra el medio ambiente, tipificado en los artículos 325 a 331 del Código Penal, dado que se trata de una actividad ilegal que además no gestionaba los vertidos, muy contaminantes, de forma correcta. Las consecuencias penales pueden ser muy graves y serán determinadas por un juez. De forma general van desde los seis meses hasta los cinco años de cárcel en los casos más graves. Por lo relativo al vertido de residuos peligrosos las multas pueden oscilar entre los 300.000 y el 1.740.000 euros.