Rolls-Royce presenta Cullinan Yachting, una serie de cuatro encargos privados (desconocemos su precio) que traslada el lenguaje de la navegación a vela contemporánea al universo del automóvil. Cada unidad del Rolls-Royce Cullinan se articula en torno a un punto cardinal —Norte, Sur, Este y Oeste—, un concepto que se traduce en los acabados exteriores y en el diseño interior. La relación entre la marca y la navegación se remonta a sus orígenes. Charles Rolls, cofundador de la compañía, ya mantenía un vínculo directo con el ámbito náutico. Esa influencia ha permanecido en el tiempo y se refleja hoy en proyectos personalizados que incorporan referencias al diseño naval. Si hacemos un repaso a la historia de la marca, vemos que Rolls-Royce ha incorporado históricamente elementos del diseño marítimo en sus vehículos. Modelos como el Phantom Drophead Coupé o desarrollos más recientes como Boat Tail reflejan esta influencia, al igual que la denominada "línea de flotación" presente en la carrocería. Y Cullinan Yachting se sitúa dentro de esa tradición, con una propuesta centrada en la personalización, la artesanía y la referencia directa al mundo de la navegación. Rolls-Royce Boat Tail, otra creación de la marca inspirada en los yates de lujo. La directora de diseño Bespoke, Martina Starke, subraya que estos vehículos muestran la afinidad entre ambas disciplinas a través de materiales, técnicas artesanales y soluciones estéticas. Pintura a mano y materiales de inspiración náutica Cada Cullinan Yachting incorpora paneles pintados a mano que representan la estela de una embarcación auxiliar en movimiento. La orientación de esta composición cambia en función del punto cardinal de cada unidad, lo que refuerza su carácter individual. El desarrollo de estas piezas ha requerido semanas de trabajo en técnicas de aerografía, aplicación manual de pigmento y procesos de lacado. El conjunto se integra en un salpicadero acabado en Piano Milori Sparkle, un azul metálico que remite a tonalidades del Mediterráneo. El interior utiliza teca de grado marino en diferentes superficies, un material habitual en cubiertas de yates. A esto se suma un motivo de brújula en marquetería, elaborado con decenas de piezas de madera ensambladas a mano. Un interior centrado en el detalle El habitáculo combina cuero blanco ártico y azul marino. Los asientos presentan un patrón bordado que reproduce la estructura de las cuerdas náuticas, con puntadas orientadas para reflejar su trenzado. Este motivo también aparece en otros elementos, como los umbrales iluminados, manteniendo la coherencia del diseño en todo el vehículo. El techo Starlight se ha adaptado en esta serie para representar patrones inspirados en mapas de viento del Mediterráneo. Las luces de fibra óptica, dispuestas a mano, generan una sensación de movimiento en el interior. Cada modelo presenta un acabado exterior específico: Norte, en tonos azules claros; Sur, en azul profundo; Este, en verde azulado oscuro; y Oeste, en gris zafiro metalizado. Todos incluyen un motivo de brújula pintado a mano en la carrocería y llantas pulidas que remiten a los acabados de los yates contemporáneos.