La Guardia Civil desmantela una red criminal que pasaba la ITV a coches con problemas graves y en la que estaba involucrado un guardia civil Los agentes de la Guardia Civil están acostumbrados a imprudencias al volante, desde récords de velocidad que superan los 200 km/h hasta conductores que cuatriplican la tasa de alcohol y drogas.Pero ahora, la Agrupación de Valencia se ha enfrentado a una situación poco habitual: los agentes han desmantelado una compleja red criminal que tenía lugar en una estación de ITV de Ondara en la que estaba involucrado un compañero.Un centro de ITV fraudulentoUn grupo de la Guardia Civil ha detectado las irregularidades que se producían en esta estación de ITV de Ondara. El grupo de la unidad de seguridad ciudadana del cuartel de Gandía tuvo que intervenir para desmantelar esta red criminal.Desde el diario Las Provincias confirmaron que el grupo desarticulado se dedicaba a certificar de forma fraudulenta la Inspección Técnica de Vehículos y que el coche había tenido reparaciones que nunca se habían producido.La parte mala es que en Ondara le daban el visto bueno para circular a algunos vehículos que tenían problemas técnicos graves. Los conductores pasaban el examen técnico de sus coches sin reparar los fallos que le llevaron a suspender en la anterior inspección, con el enorme riesgo que eso conlleva para la seguridad vial.Seis trabajadores detenidos y un Guardia CivilLos agentes de la Benemérita iniciaron una operación para detener a los implicados en esta trama. Entre los arrestados se encuentran los trabajadores de la ITV de Ondara, pero también varios clientes habituales que llevaban vehículos para pasar la inspección de forma fraudulenta.La Guardia Civil de Valencia ha detenido a un total de seis personas, entre las que también se incluye un agente que habría servido como intermediario en esta trama. Este acusado ahora se encuentra en libertad provisional suspendido de empleo y sueldo.Esta red criminal solo habría sido posible gracias a su colaboración. El agente de la Guardia Civil habría cobrado comisiones fraudulentas a cambio de hacer la vista gorda con vehículos que no eran aptos para pasar la ITV.El acusado incluso acudía personalmente al volante de los coches de sus "clientes" para pasar las inspecciones. Desde los medios locales lo llegan a calificar como un “servicio puerta a puerta” en el que se lucraba cada parte involucrada en la estafa.Los acusados se enfrentan a diferentes cargos, entre ellos falsedad documental y delito contra la seguridad vial. Los trabajadores de la ITV de Ondara y el agente de la Guardia Civil también se podrían enfrentar a delitos como pertenencia a grupo criminal y corrupción.