Algo está cambiando en el sector de la automoción. Y aunque es una tendencia que lleva tiempo gestándose, ahora es más evidente que nunca: cada vez hay más coches eléctricos circulando por las carreteras. Es cierto que muchos conductores se están animando a dar el salto a la movilidad eléctrica para probar una nueva forma de conducir, más silenciosa y moderna. Sin embargo, muchos otros todavía se resisten a aceptar del todo la llegada del coche eléctrico, y ese contraste ha dado pie a todo tipo de chistes, parodias y vídeos en redes. En esta ocasión, el humorista Achopatry ha querido sumarse a esa tendencia con un vídeo en tono humorístico en el que cuenta su experiencia a bordo de un coche eléctrico. Según ha contado en un vídeo publicado en redes sociales, su amigo Paco había decidido comprarse un coche eléctrico. De primeras, el vehículo era una auténtica maravilla: lleno de botones, luces de colores y una pantalla central enorme… “Espectacular”, decía. Justo coincidió que el dueño del vehículo tenía que hacer un viaje y, para estrenarlo, le propuso que le acompañara. Él no lo dudó ni un segundo y aceptó encantado. Sin embargo, apenas veinte minutos después de iniciar el trayecto, empezaron los problemas. Los problemas comenzaron a los veinte minutos El coche les avisó de que no tenía batería suficiente y que debían parar a cargar. Paco reconoció que se le había olvidado enchufarlo por la noche, así que no había más remedio que buscar una estación de carga. Cuando llegaron, la experiencia no comenzó de la mejor manera: estuvieron cerca de media hora intentando averiguar cómo se enchufaba el cable. Hasta que, por fin, lo lograron. Pero aún faltaba lo peor: para llegar al 80% de batería, el coche necesitaba una hora y cuarenta minutos. Casi dos horas allí, sin posibilidad de continuar el viaje y, para colmo, sin poder dejar el coche solo. Ambos se quedaron esperando, charlando para matar el tiempo… hasta que ya no quedó absolutamente nada de qué hablar. “Paco… ¡yo ya no tengo más temas de conversación!”, confesó el humorista. Cuando por fin pudieron continuar con el viaje, el protagonista reconoció que el coche era muy cómodo y que no hacía absolutamente ningún ruido al circular. Eso sí, no tardó en descubrir otro “detalle” que no le hizo ninguna gracia: el coche pitaba por todo. “Si te acercas a la barandilla esa, si pisas la línea, si te acercas al de delante, al de detrás…”, enumeraba. No es recomendable apurar la batería de un coche eléctrico. El final del viaje lo resumió con una frase que lo decía todo: “Madre mía, he venido estresadito del viaje”. Al llegar, incluso le preguntó a Paco si todavía tenía su Ford Fiesta de toda la vida. Cuando este le respondió que no, que ya lo había vendido, él remató con ironía: “Pues vaya lástima… podrías haber devuelto este y quedarte con tu Ford Fiesta”.