Un sedán eléctrico de BYD gira 360 grados sobre su propio eje en un hueco tan ridículamente estrecho que la mayoría de coches se habría quedado encajado entre las barreras. El vehículo pivota, se reorienta y sale del paso sin despeinarse, en una maniobra que durante años fue terreno exclusivo de las promesas de feria del automóvil. Las imágenes circularon a través del periodista chino Li Zexin, que las compartió en X, y han corrido como la pólvora, según recoge Electrek. No es un prototipo ni una promesa para dentro de tres años: es una función que ya viaja de serie en varios modelos de la marca. BYD, el fabricante que ya impresiona con berlinas eléctricas por menos de 13.000 euros, enseña ahora músculo en un terreno que poco tiene que ver con el precio. Cómo gira un coche sobre sí mismo sin moverse del sitio El truco se llama tank turn, giro de tanque, y consiste exactamente en lo que parece: el vehículo rota sobre su propio centro como si fuera una oruga militar, sin avanzar ni retroceder. Para conseguirlo hacen falta motores eléctricos independientes en cada rueda y un sistema de vectorización de par que decide cuánta fuerza recibe cada una. Las ruedas de un lado empujan hacia delante mientras las del otro empujan hacia atrás. Ahí está la gracia del asunto. Un motor de combustión reparte su fuerza a través de un único eje mecánico, así que pedirle a un coche convencional que gire sobre su eje es pedirle un imposible. Con un motor por rueda, en cambio, cada una se controla por separado. El giro deja de ser una acrobacia de feria para convertirse en una maniobra de aparcamiento. El Denza Z9 GT lo ilustra bien. Monta una configuración de tres motores con las ruedas traseras gobernadas de forma independiente, lo que le permite tanto el giro pivotante como el crab walk, esa caminata lateral que mete el coche en plazas imposibles desplazándose en diagonal. Maniobras que, sobre el papel, suenan a ciencia ficción. La función que Rivian prometió y BYD ya vendeRivian prometió el giro de tanque, pero BYD se le ha adelantado Rivian prometió el giro de tanque, pero BYD se le ha adelantado Aquí conviene poner nombre a quien llegó tarde. Rivian prometió el tank turn y nunca lo entregó: el fabricante estadounidense de pickups y SUV eléctricos lo anunció como una de sus funciones estrella, pero jamás llegó a producción. BYD, sin tanto ruido, lo tiene rodando en varios coches a la venta. La diferencia entre enseñar un vídeo de marketing y entregar la función al cliente es justo esa. El grueso de la maniobrabilidad descansa en la plataforma e4 de cuatro motores de YangWang, con un motor eléctrico independiente en cada rueda. La usan el U7, una berlina de lujo; el U8, un SUV; y el U9, un superdeportivo. Y no se queda en el giro sobre el eje: el U8 es capaz de flotar en el agua durante una emergencia y el U9 llega a saltar del suelo mediante un sistema de suspensión activa. Excesos de ingeniería, sí, pero excesos que funcionan. Todo esto convive con una gama que arranca en los 13.000 dólares del diminuto Seagull y trepa hasta SUV de gama alta que ya acumulan más de 100.000 pedidos. Mientras buena parte de las marcas chinas pelea en el segmento de acceso con coches eléctricos por menos de 10.000 euros, BYD prueba que se mueve con la misma soltura en el otro extremo del tablero, donde el precio deja de ser el argumento.