El polémico análisis técnico de la segunda generación de las celdas chinas revela un blindaje estructural tan indestructible como hostil para los talleres. Mientras que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha actualizado la normativa de la ITV para algunos modelos y un trabajador de un desguace advierte de los posibles timos a la hora de ir al mecánico. Expertos desmontan la batería de un coche de BYD El desmontaje de la batería Blade de segunda generación de BYD por parte de un equipo de expertos se ha convertido en un fenómeno viral por sus sorprendentes resultados y la polémica generada. Durante unas ocho horas, los técnicos sometieron el paquete a pruebas extremadamente agresivas como cortes, golpes y herramientas eléctricas sin lograr provocar incendios ni explosiones, lo que evidenció su elevada resistencia y seguridad. El análisis puso de relieve una construcción interna muy compleja, con alrededor de 170 celdas organizadas en una estructura altamente integrada, reforzada por materiales y adhesivos extremadamente sólidos. Esto dificulta enormemente su desmontaje: incluso tras congelar la batería durante 40 horas para debilitar los adhesivos, los especialistas apenas pudieron acceder a su interior y acabaron destruyendo parte de la carcasa. Sin embargo, esta robustez ha generado debate. Por un lado, se interpreta como un gran avance en seguridad y durabilidad; por otro, plantea dudas sobre la reparabilidad y el reciclaje, ya que su diseño parece poco accesible para talleres independientes. Además, algunos usuarios acusaron a los técnicos de manipular el experimento, lo que les obligó a aclarar el procedimiento utilizado. Desmontaje Blade Battery BYD ITV cada seis meses La Dirección General de Tráfico ha actualizado la normativa de la ITV mediante la instrucción PROT 2026/04, endureciendo los plazos de inspección para determinados vehículos, especialmente las furgonetas camperizadas. El cambio principal es que algunos modelos deberán pasar la ITV cada seis meses, una frecuencia que hasta ahora solo se aplicaba a vehículos de uso intensivo. La clave de esta nueva regulación está en la clasificación del vehículo. Las autocaravanas (categoría M) mantienen su calendario habitual: están exentas durante los primeros cuatro años, pasan la inspección cada dos años hasta los diez y, a partir de ahí, de forma anual. En cambio, las furgonetas camperizadas homologadas como vehículos de mercancías (categoría N) afrontan requisitos más estrictos: deben pasar la ITV cada año hasta los diez años de antigüedad y, superada esa edad, cada seis meses. La medida responde al fuerte crecimiento del fenómeno camper y a la necesidad de unificar criterios que antes generaban confusión entre usuarios y estaciones de ITV. Además, busca reforzar la seguridad, ya que estas transformaciones pueden modificar el peso y la distribución del vehículo. Una estación de ITV en una imagen de archivo. Los timos de los mecánicos En una entrevista con El Motor, Bernat Escolano, conocido como Berni del desguace en redes sociales, explicó cuáles son los timos más comunes de los mecánicos. Escolano parte de la idea de que muchos conductores se sienten vulnerables al acudir a un taller por su falta de conocimientos técnicos, lo que facilita posibles abusos e identifica expresiones que no son necesariamente una prueba de engaño, pero sí una invitación a extremar la cautela. El problema no es solo lo que se dice, sino cómo se dice. La ambigüedad juega en contra del cliente. Comentarios imprecisos o vagos pueden esconder falta de transparencia o una futura factura inflada. “Cuando te dicen ‘uff, aquí hay mucha faena’, algo debería hacerte dudar” o “Tú déjame el coche y ya hablaremos del precio” son, según Escolano, fórmulas que deberían hacer saltar las alarmas. Añade que se puede encontrar honestidad y trato cercano tanto en talleres oficiales como en pequeños negocios, ya que todo depende del profesional concreto. La clave es la claridad de la información que se ofrece: tiempos de reparación, coste de la mano de obra y desglose de piezas, así como la importancia de las segundas opiniones, ya que la mejor defensa frente a los posibles timos es contrastar.