El puesto de mando de un barco suele ser un especio grande, repleto de pantallas, controles instrumentos que ocupan espacio y permanecen a la vista incluso cuando no son necesarios y nadie está al timón. Rolls-Royce va a revolucionar ese concepto de espacio con Point Break, una idea casi mágica que permite ocultar los equipos de navegación cuando no se necesitan y así recuperar una superficie que puede destinarse a otros usos.
Se ha presentado en la última edición del Monaco Yacht Show por mtu NautIQ, la división de sistemas de puente de mando y automatización de Rolls-Royce Power Systems. Está diseñado para la próxima generación de yates de unos 50 metros de eslora y soluciona uno de los principales retos de este tipo de embarcaciones, ganar espacio para los propietarios y sus invitados sin comprometer la seguridad ni las condiciones de trabajo del capitán.
Lo más llamativo de Point Break de Rolls-Royce es que el puesto de mando del yate deja de ser una instalación permanente para convertirse en un elemento adaptable. Durante la navegación, el sistema despliega los instrumentos necesarios para controlar la embarcación. Cuando deja de utilizarse, las pantallas se retraen y se ocultan en el suelo, los mandos se esconden en una especie de mesa y el espacio queda despejado, integrado en la zona habitable del yate.
Pantallas verticales y un Head-Up Display
La espectacular transformación del puente de mando también afecta a la disposición de los instrumentos con unas pantallas verticales para aprovechar mejor la superficie disponible y facilitar la consulta de la información de navegación. La nueva interfaz hombre-máquina (HMI) simplifica el manejo de los diferentes sistemas. Además, cuenta con un sistema Head-Up Display, que proyecta información relevante directamente en el campo de visión del capitán.
El Point Break también añade nuevas funciones digitales basadas en inteligencia artificial para gestionar toda la documentación a bordo durante la navegación. También es compatible con mtu NautIQ Foresight, una plataforma que permite supervisar el estado de los motores y otros sistemas para anticipar necesidades de mantenimiento y facilitar su planificación.
Con el vanguardista diseño de Rolls-Royce se elimina de un plumazo uno de los grandes problemas en el diseño de los grandes yates, el espacio que ocupa el puesto de mando. Ahora ese espacio es aprovechable cuando no se utiliza y el capitán puede realizar su trabajo con total seguridad. Una prueba más de que la digitalización también está cambiando el diseño de las embarcaciones de lujo.