OTA, las tres letras que nadie conoce y son fundamentales para tener tu coche a punto El mundo del automóvil avanza a un ritmo tan alto que, con la cantidad de nuevas tecnologías y términos que aparecen, es fácil perderse o quedarse descolgado. En tiempos recientes hay uno bastante sencillo, pero que bastantes conductores desconocen y que es importante para el coche, especialmente para los modelos modernos: OTA.OTA son las siglas de ‘Over-The-Air’, es decir “por el aire” y que hace referencia a las actualizaciones inalámbricas para el automóvil que se pueden llevar a cabo gracias a internet.En términos sencillos, las actualizaciones OTA permiten que un coche reciba mejoras de software de forma remota, sin necesidad de acudir al taller ni conectar el vehículo a una máquina de diagnóstico. Es el equivalente automovilístico a las actualizaciones automáticas del móvil y son una realidad ahora que hay tantos aspectos del coche que están gestionados por software y no por hardware (en cuyo caso algo así sería imposible).Es, por tanto, la llegada de los coches conectados y, especialmente, de los vehículos eléctricos, lo que ha impulsado esta tecnología hasta convertirla en un estándar común dentro de la industria.Marcas como Tesla fueron pioneras en este campo, demostrando que un coche podía mejorar con el tiempo mediante software, añadiendo nuevas funciones o corrigiendo errores sin necesidad de llevar a cabo un llamada a revisión que implicara una intervención física. A partir de ahí, el resto de fabricantes han ido incorporando progresivamente esta capacidad en muchos de sus modelos.El funcionamiento de las actualizaciones OTA se basa en la conectividad del vehículo. El coche se comunica con servidores de la marca a través de internet, generalmente mediante una tarjeta SIM integrada. Cuando el fabricante lanza una nueva versión de software, el vehículo la descarga y la instala, ya sea de manera automática o tras la autorización del conductor. El proceso suele realizarse únicamente mientras el coche está aparcado o incluso, en algunos casos, durante la carga en vehículos eléctricos, lo que busca minimizar las molestias para el usuario.La importancia de esta tecnología va mucho más allá de la comodidad que implica no tener que ir al taller. En primer lugar, las actualizaciones OTA permiten mantener el coche al día en materia de seguridad. Los sistemas de asistencia a la conducción, que dependen en gran medida del software, pueden mejorar su rendimiento con nuevas versiones que afinan la detección de obstáculos, el frenado automático o el mantenimiento de carril, por ejemplo.Teniendo en cuenta que la tecnología avanza cada vez más rápido, es algo que asegura que un coche no se quede anticuado o desfasado a los pocos meses de lanzarse al mercado. Esto, además ha abierto la puerta a un nuevo modelo de negocio en la industria automovilística, algo que no termina de estar bien visto, especialmente por los conductores.Algunos fabricantes ofrecen funciones bajo demanda que pueden activarse después de la compra del vehículo. Elementos como conducción autónoma más avanzada, mejoras del rendimiento del motor o incluso funciones de confort se ofrecen a aquellos que paguen, ya sea una sola vez o mediante sistemas de suscripción.Es algo que ha generado no poca polémica, ya que por norma general lo que significa es que el coche ya lleva instalado de serie los elementos físicos que le permiten desarrollar esas funciones, pero que éstas están bloqueadas tras un muro de pago. Es decir, el vehículo está equipado con ello, lo que implica que su precio es superior, pero no se puede usar si no se paga un extra.Esto ha llevado a casos sonados con precios muy elevados por ciertas funciones que han puesto a muchas marcas en el punto de mira y que, eventualmente, han hecho que muchas desistan en sus sistemas de suscripción, ya sea total o parcialmente.Más allá de las controversias, el avance que suponen las actualizaciones OTA también plantea desafíos importantes. El principal es que la dependencia del software y la conectividad hace que la ciberseguridad sea un aspecto crítico. Un vehículo conectado es, en teoría, vulnerable a ataques informáticos si no se protegen adecuadamente sus sistemas. Por ello, los fabricantes han tenido que invertir mucho en encriptación, firewalls y sistemas de actualización seguros para evitar accesos no autorizados. A pesar de ello, los ladrones tienen ahora una nueva vía para delinquir y que en ciertas ocasiones puede resultar bastante vulnerable.El caso paradigmático de las OTA es el de los coches eléctricos. Al no depender de mecánicas tradicionales, gran parte de su funcionamiento se basa en software. Esto permite, por ejemplo, mejorar la autonomía mediante ajustes en la gestión de la batería, optimizar la eficiencia energética del motor eléctrico o potenciar su rendimiento.