Jorge Martín tras reencontrarse con la victoria al esprint en Austin y estrenarse con Aprilia en MotoGP.Hace justo un año que el tiempo se detuvo para un Jorge Martín Almoguera que se encontró de cara con el infortunio. Un grave accidente en Qatar fue el comienzo de un proceso de recuperación que le ha devuelto a su mejor versión como piloto. El campeón de MotoGP aprovechó todas y cada una de las oportunidades que le dieron estos 365 días para restablecer el vínculo con esa Aprilia que le había hecho tanto daño. Y a partir de ahí, se reencontró con la victoria al esprint más de 500 días después, vuelve a pelear por el Mundial y sonríe de otra manera. Pero la verdadera historia no solo está en la pista. Su historia está en casa, en su famlia, en quienes sostuvieron su caída y empujaron su regreso.Nadie lo explica mejor que Susana Almoguera, madre del piloto, para AS: “Creo que a cada uno en la vida le tocan unas cartas, y jugarlas en familia siempre es mucho mejor”. Pero cuando todo empezó fue bastante complejo entender una baraja que hizo del 2025 “un infierno a nivel emocional, físico, mental y espiritual”: “Estamos en un proceso de curación interna. Los sentimientos son demasiado dolorosos si vuelvo a recordar cada momento y no puedo. Pero sí puedo hablar de los ángeles que hemos tenido cerca, de los héroes que emergen del caos, de la gente que ha estado a nuestro lado. Te puedo hablar de la valentía de Ángel (Martín, padre de Jorge), siempre en un segundo plano y sosteniendo esta familia con su amor. Te puedo hablar de la valentía y la demostración de amor de María (Monfort, su pareja), a su lado, en cada paso nuevo, en cada respiración, en cada beso… Te puedo hablar del sufrimiento de su hermano y su madurez, que es mi punto de apoyo, porque Javier y yo lo vivimos todo en la distancia. De hecho sería injusto si te hablo solo de Jorge, porque tanto Javier como Jorge son increíbles, son gladiadores que se curten en batallas de dos ruedas".Ahora me da más miedo que no corra, porque sé que es donde Jorge es feliz”Susana es esa madre que, a pesar de todo, dejó aparcado el egoísmo y siempre apoyó los sueños de sus hijos aceptando convivir con el miedo. Del mismo modo que aprendió a hacerlo María, ese ángel de la guarda que antes de pisar el paddock ni siquiera “era capaz de montar en una Vespa”: “Tanto el orgullo como el miedo son palabras que que a mí me han acompañado desde que empecé con Jorge. Yo admiro muchísimo lo que hace y a su vez me da muchísimo miedo. Ahora ya que ha pasado un año y le veo súper súper bien, diré que me lo tomo de otra manera diferente. Antes no quería que subiera a la moto y ahora, me da más miedo que no corra porque es donde le veo en su máxima plenitud, donde sé que es feliz”.Y solo basta con escuchar a Jorge, para llegar a entender el por qué: “Todo lo que he hecho por recuperarme y volver es porque (MotoGP) es el sentido de mi vida. Yo creo que he nacido para ser piloto, he conseguido ser piloto y no iba a rendirme cuando tuviera alguna piedra en el camino. Al revés, iba a intentar sacar todo adelante. Desde el momento en el que estaba en el hospital, siempre pensé en sacarlo adelante. Está claro que en algún momento de mi vida esto acabará, pero ahora mismo creo que me quedan muchos, muchos años y volvería a hacerlo si volviese a pasar. El volver a pilotar motos y el sentir esa adrenalina cada día que me subo a una moto”.Javier Martín (hermano), María Monfort (novia), Susana Almoguera (madre) y Ángel Martín (padre), junto a Jorge Martín en MotoGP.“Jorge vuelve a lucir su mejor sonrisa” “Como método de defensa del ser humano sería imposible volver a subirse a la moto y yo creo que su su capacidad de superación y su pasión por lo que hace, son lo que le han permitido olvidar y volver a hacer eso que que es lo que más le gusta”, explica María, sobre todo ese sacrificio que le ha permitido a “Jorge volver a lucir la mejor de sus sonrisas”. Le conoce bien Susana cuando lanza tal afirmación y a su vez, eso le llena de paz: “No puedo ser más feliz viendo sus maravillosos ojos volver a brillar, con esa intensidad de verde, diciendo: ‘He vuelto a disfrutar de mi pasión, de mi vida, de mí…“.El paso del tiempo ha permitido que Martín regrese por la puerta grande. Un escenario con el que el campeón llegó a temer no reencontrase ya que, para empezar, requirió de una recuperación anímica antes de pensar en todo lo demás: “Cuando llevas mucho sin ir en moto es ahí cuando tendrás la duda. ¿Volveré a ser rápido? ¿Podré volver al nivel que tenía antes, a estar al 100%? Es un proceso que requiere mucho trabajo, mucho sacrificio y no es de un día para otro. El instinto no se pierde, pero el estar en forma, el estar preparado mentalmente, el no tener miedo a volverte a caer... Es un trabajo muy difícil que conlleva muchas horas, mucho esfuerzo y no sólo entreno físico, también mental". Pero María y todo su círculo sabían cómo conseguirlo: “La mejor manera de ayudar es simplemente estar, recordarles si hace falta que que de todo se sale y que tiene a mucha gente a su lado”.Martín: “La retirada nunca ha estado en mi mente”La dureza de ese proceso no fue lo que llevó a Martín a platearse una posible despedida: “La retirada nunca ha estado en mi mente. Si en algún momento había ese pensamiento era por no poder pilotar una moto, no por el hecho de querer retirarme. Nunca lo he querido hacer, nunca lo he pensado en el 2025 y aquí estoy de vuelta. Bueno, de vuelta no, porque nunca me he ido”. Jorge, simplemente ha derivado en una versión mejorada de Martinator: “He madurado mucho, me ha hecho disfrutar o ver otras cosas de la vida. A nivel de piloto está claro que ahora siempre evito riesgos innecesarios. Cuando eres más joven sí que vas mucho por instinto y cuando te vas haciendo mayor pues encuentras la velocidad también usando esa experiencia sin ser tan agresivo, intentando saber cuándo es el momento de apretar, cuándo es el momento de ir más tranquilo; es algo que intento estar muy centrado”.Al miedo no me acostumbraré, pero el orgullo crece en mayor medida”Por mucho que ahora Jorge trate de controlar mucho más un riesgo que siempre es incierto cuando compites a 300 km/h, el sufrimiento en casa no desaparece. “Yo como madre vivo instalada entre el miedo y el orgullo infinitos. Creo que nunca me acostumbraré al miedo, y lo peor de todo es que, después de este calvario, ese miedo es mayor. Pero creo que el orgullo por mis hijos crece en mayor medida que el miedo”, explica una Susana que sigue “rezando (también junto a las abuelas de Jorge), para que no se haga daño, no tener que pasar otro calvario y vivir con algo de normalidad dentro de esta vida extraordinaria. Pero ya me da igual el puesto que haga”. Una mentalidad que se ha trasladado hasta el piloto, pero que no le ha hecho perder la ambición; más bien todo lo contrario.“Soy mejor piloto que antes”“Soy el mismo de siempre (a nivel personal), pero seguro que soy mejor (piloto) de lo que era antes, eso 100%. Soy más maduro, tengo más experiencia, estoy yendo más rápido y está claro que espero seguir mejorando, es mi objetivo a diario. Y yo no me concentro en las victorias, me concentro en ser mejor cada día para que el resultado al final sea la consecuencia de todo ese trabajo”, explica un Martín, que ha enfocado este camino en un trabajo que comienza a dar su recompensa. Ahora el español exhibe su mejor versión y eso le convierte en candidato a un Mundial que, llegue o no, ya habrá merecido la pena pelearlo como narra María: “Estar en esta posición significa mucho, porque son muy pocos los que realmente saben por todo lo que hemos pasado. La gente no se hace una idea por más que cuentes. El hecho de estar, ya no ya no de pelear y ganar otra vez, solo de estar aquí otra vez sanos, fuertes apoyándonos, valorando cosas que igual antes no, es lo que para mí significa todo”.María Monfort abraza a Jorge Martín tras su segunda posición con Aprilia en el GP de Estados Unidos de MotoGP.Sin embargo rivales como Pedro Acosta sí van más allá, y ponen en reconocimiento lo que ha logrado el campeón en una vuelta al Sol: “La de Jorge es otra de las grandes recuperaciones de la historia del deporte. Después de todo lo que sufrió el año pasado, lo que ha hecho es para tenerlo muy en cuenta”.Por norma general, el ser humano siempre ha presentado una tendencia intuitiva hacia cualquier final feliz. Afortunadamente, la historia de Jorge Martín Almoguera todavía no ha contado su final. Pero parte de ella sí ha concluido entre sonrisas y sobre todo, agradecimiento. Desde quienes acompañaron al campeón de MotoGP en el proceso, “al Dr. Charte que ya es familia y le salvó el primero”, al Hospital General Hamad (en Doha) en general y el Dr. Azar Naveen Saleem en particular. Y desde el piloto, a ese amor incondicional de su familia y María, que hace mucho tiempo entró a formar parte de ella; además de a esa caída “tan dura y tan difícil con la que he encontrado el sentido otra vez de poder disfrutar de mi deporte, de poder disfrutar de mi familia y de poder remontar esa situación tan complicada”. “La veo con agradecimiento, porque podría haber sido mucho peor y porque siempre sacas algún aprendizaje”. En este caso, que esa resiliencia la cual siempre le caracterizó como piloto, no solo le ha cambiado la vida arriba de una moto.¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí