En 1966, en el Salón de Ginebra, Automobili Lamborghini presentó el Miura. No era sólo un nuevo modelo: era un cambio de paradigma. Por primera vez, un automóvil de serie adoptaba un motor V12 montado en posición central transversal, una solución que hasta entonces se limitaba a las competiciones. Han pasado 60 años desde entonces, y la casa de Sant'Agata Bolognese celebra este importante aniversario repasando la historia de lo que se define como el "primer superdeportivo de la historia". El origen La idea surgió en 1964 en el departamento técnico dirigido por Gian Paolo Dallara y Paolo Stanzani, con la colaboración del piloto de pruebas Bob Wallace. El primer paso no fue la carrocería, sino un innovador chasis presentado 'desnudo' en el Salón de Turín de 1965. Lamborghini Miura P400 La estructura era una plataforma con largueros y travesaños de acero soldado, con mamparos muy finos para contener el peso: unos 120 kg sólo para el chasis. El grupo motor-cambio estaba montado transversalmente en un único bloque fundido en aleación ligera, compartiendo inicialmente la misma lubricación. Era una elección compacta, que acortaba la distancia entre ejes y concentraba las masas entre los ejes, pero que requería un complejo ajuste para contener las vibraciones y las temperaturas. El V12 Derivado de la unidad diseñada por Giotto Bizzarrini para el 350 GT, el motor de 12 cilindros en V a 60° se adaptaba profundamente. En el P400 inicial, la cilindrada era de 3.929 cm3, con alimentación mediante cuatro carburadores de doble cuerpo Weber 40 IDL 3C y distribución de doble árbol por bancada. El V12 del Lamborghini Miura S La potencia era de 350 CV a 7.000 rpm, con una velocidad máxima declarada de unos 280 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. Para la época, suponían valores de competición. Con el P400 S de 1968 se alcanzaron los 370 CV, gracias a las modificaciones en la carburación y la puesta a punto. En 1971 llegó el P400 SV: 385 CV a 7.850 rpm, vías traseras ensanchadas y lubricación separada entre el motor y la caja de cambios, una solución que mejoraba la fiabilidad y la gestión térmica, resolviendo una de las limitaciones de la primera serie. Para este Lamborghini, la velocidad máxima superaba los 290 km/h. Aerodinámica y diseño El chasis del Miura encontró su forma definitiva gracias a la carrocería Bertone. Marcello Gandini diseñó una carrocería muy baja (unos 105 cm de altura), con capó delantero y trasero abatibles para facilitar el acceso mecánico. El faro del Lamborghini Miura S El interior del Lamborghini Miura SV Fotos: Lamborghini Las 'pestañas' alrededor de los faros retráctiles, que luego se eliminaron en el SV, se convirtieron en un signo distintivo. Las tomas de aire laterales y las ranuras traseras no eran ejercicios estilísticos, sino respuestas concretas a las necesidades de refrigeración del V12 central. Aún lejos de las simulaciones CFD modernas, la aerodinámica era el resultado de pruebas empíricas y sensibilidad en el diseño. A altas velocidades, se producían fenómenos de aligeramiento del tren delantero, lo que dio lugar a modificaciones posteriores en la configuración y la distribución del peso. Una dinámica de conducción dedicada La distribución centrada de las masas garantizaba una reactividad desconocida en los GT con motor delantero. La dirección resultaba directa, la respuesta del V12 era inmediata y sonora, y el chasis se comunicaba de forma física. Lamborghini Miura SV Sin embargo, el Miura requería experiencia: su batalla corta, sus vías reducidas en las primeras series y su elevada potencia lo hacían exigente al límite. El SV, con una configuración revisada y neumáticos más anchos en la parte trasera, alcanzó una madurez dinámica superior. El impacto cultural Entre 1966 y 1973 se fabricaron un total de 763 unidades, una cifra significativa para un coche de tal complejidad artesanal. El Miura se convirtió inmediatamente en un objeto de culto entre empresarios, artistas y celebridades internacionales. La consagración popular también llegó a través del cine, con la secuencia inicial de The Italian Job, que amplificó el mito. Sin salir del ámbito automovilístico, el Miura estableció un esquema técnico destinado a convertirse en el estándar para los superdeportivos: motor central, arquitectura compacta, diseño con una fuerte identidad. Modelos posteriores como el Countach, el Diablo, el Murciélago, el Aventador y el Revuelto han evolucionado ese concepto sin renegar de él. En 2006, Lamborghini rindió homenaje con el Miura Concept, un ejercicio de estilo que demostraba lo actual que seguía siendo el proyecto original. Hoy en día, el Polo Storico protege y certifica los ejemplares que han sobrevivido, lo que confirma el creciente valor coleccionable del modelo. Galería: El Lamborghini Miura cumple 60 años