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El Gobierno la aprobó el pasado 29 de septiembre. Se trata de la rebaja que redujo el Impuesto sobre Hidrocarburos en 15 céntimos por litro para gasolina sin plomo y gasóleo durante octubre, una rebaja que está previsto disminuya de forma progresiva a 13 céntimos en noviembre y seis en diciembre, aunque puede aumentar si se activa una cláusula que liga esta reducción a la inflación.
Descuentos en la gasolina y diésel
En cualquier caso, tal y como señalan desde la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, esta rebaja "debería haberse traducido en una reducción aproximada de 18,1 céntimos por litro para los consumidores una vez aplicado el IVA", algo que no ha ocurrido, aseguran, porque no se trasladó a los surtidores de forma inmediata "ni tampoco íntegramente tres semanas después".
Esta conclusión se extrae tras analizar los datos oficiales que las estaciones de servicio están obligadas a comunicar al geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica. Desde la OCU confirman que a las 14:00 horas del pasado 1 de octubre había "una preocupante falta de aplicación de la rebaja fiscal" porque el descuento no llegaba a los 15 céntimos (es decir, era al menos tres inferior al exigible) en el 24% de las estaciones; mientras que otro 28% de las gasolineras ni siquiera había comunicado cambios de precio.
Sin embargo, hay diferencias, porque las irregularidades más habituales las detectó la OCU entre las cadenas low cost, mientras que las grandes marcas reaccionaron con mucha más rapidez. Repsol, BP, Moeve, Galp, Shell, Petronor y Campsa, además de Petrocat, trasladaron toda o la mayor parte de la rebaja ese mismo día. Y el 8 de octubre, prácticamente toda su red ya había actualizado precios, con un descuento medio de 17,9 céntimos por litro, muy próximo a los 18,1 esperados por efecto de la rebaja fiscal.
Es más, según la OCU, tres semanas después, la aplicación de la rebaja fiscal seguía estando pendiente en muchas cadenas. Un descuento de 18 céntimos por litro al que habría que añadir la evolución a la baja de los precios en los mercados de carburantes desde el 1 de octubre, de otros cuatro más (observados en el diésel, donde no hubo cambios impositivos), por lo que la rebaja final debería alcanzar ya un total de 22 céntimos.
Las gasolineras low cost y el precio final
Sin embargo, el 22 de octubre esta organización detectó que el descuento ni siquiera llegaba a los 18 céntimos por litro en un 34% de las gasolineras. De hecho, la baja real era de apenas 12 por litro en Beroil, 14 en GMOil y unos 15 en las estaciones de servicio de Eroski y otras muchas low cost.
La situación fue muy heterogénea porque otras cadenas aplicaban descuentos mucho mayores, en la línea de lo esperado: BonÀrea, con 24 céntimos por litro; BP, con 22, Repsol, con algo más de 21; así como Campsa, Tamoil y Petronor con alrededor de 21 céntimos; y Moeve, Alcampo y Carrefour con unos 20.
Para la OCU se trata de unos resultados "muy preocupantes, por cuanto evidencian que una medida financiada con recursos públicos para aliviar el gasto de los hogares no llegó de forma íntegra ni inmediata a todos los consumidores".
Una vez más, los incrementos de precio sí se trasladan al precio final de forma casi instantánea, en lo que ya se denomina efecto cohete, mientras que las bajadas tardan en llegar (efecto pluma) o incluso no se aplican íntegramente, como ha sido el caso. Ante esta situación desde la OCU reclaman a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una investigación.