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Más allá de la sensación que ha causado la desmotración del rediseñado Tesla Roadster, este 2026 está siendo para Tesla el año de la implantación de su largamente esperado sistema de conducción autónoma completo, más conocido como Full Self Driving o FSD, en nuevos territorios.
Holanda en abril dio luz verde a esta tecnología, siendo así el primer país europeo que autoriza su uso, mientras otros mercados como Alemania están siendo más exigentes a la hora de implantarlo y piden a la marca de Elon Musk renombrar esta función para dejar claro que "no sustituye por completo la tarea de conducir".
Pero las normas de cada país para usar o no esta tecnología parece que no iban con las 80 personas que ahora están siendo investigadas en Corea del Sur por activar ilegalmente el FSD de Tesla, que solo está autorizado en el 20% de los vehículos Tesla en el país oriental. Más concretamente, aquellos coches fabricados en Estados Unidos (y que están exentos de la homologación de seguridad automotriz coreana).
"Peligro para la seguridad vial"
Según ha explicado la policía de Seúl que está llevando la investigación, los sospechosos se valieron de dispositivos de origen extranjero o bien de fabricación casera para burlar la restricción y desbloquear el FSD en sus propios Tesla.
Según explican, este tipo de "liberación" del sistema, que básicamente consiste en eliminar las restricciones de software aplicadas por el fabricante, "ponen en peligro la seguridad vial", y han dejado claro que van a perseguirla.
"Se han constatado riesgos para la seguridad, incluida la posibilidad de que el sistema FSD no reconozca correctamente las condiciones de conducción o que funcione de manera distinta a las intenciones del conductor", ha explicado uno de los agentes de la policía de Seúl.
Dispositivos extranjeros o caseros para burlar la restricción
La investigación detalla que los sospechosos desbloquearon el sistema de dos formas. Algunos lo hicieron utilizando dispositivos comprados en Europa, China y otros lugares. No obstante, también se habla de un sospechoso experto que trabajaba en la industria de la IT, que fue capaz de fabricar un dispositivo recurriendo a información encontrada en GitHub.
En ambos casos, los sospechosos compartían información y consejos en comunidades online, enseñando cómo desbloquear el FSD en sus coches e incluso cómo evitar que dicha activación dejara rastro en sus coches.
Este desbloqueo era necesario en modelos Tesla Model 3 y Model Y fabricados en China, que, a diferencia de los fabricados en Estados Unidos, no han pasado el estándar de seguridad coreano. Son solo los Tesla Model S, Model X y Cybertruck provenientes del país norteamericano, y exentos de esa certificación en virtud del Tratado de Libre Comercio entre Corea y EE. UU. (aproximadamente un 20,7% de los Tesla que circulan por el país) los únicos que sí pueden utilizar el FSD en Corea.
Por esa razón, el Gobierno coreano considera que esta práctica infringe la Ley de Gestión de Vehículos a Motor, la cual "prohíbe modificar, instalar, añadir o eliminar arbitrariamente software que pueda afectar al funcionamiento seguro de un vehículo". Por ello, los sospechosos se enfrentan ahora a penas de hasta dos años de prisión o una multa de hasta 20 millones de wones, unos 13.500 euros al cambio actual.